lunes, 23 de diciembre de 2013

AEROPUERTO EMOCIONAL

Porque como dice McDonald’s: “Lo importante no es que vengas. Es que vuelvas”.  

Y eso es lo que esperan todas y cada una de las familias que se amontonan detrás de la barra de metal que separa el aprendizaje con el que vuelven todos los que se fueron, y las ganas con las que esperan aquellos que se quedaron. El mismo espacio en el que se derramaron las lágrimas más amargas y también las más sinceras. El lugar donde las despedidas saben a traición estatal y las bienvenidas a agradecimiento forastero. El lugar en el que, más que nunca, te das cuenta de que la relación que mantienes con tu país es de amor-odio.

Porque si te fuiste, es porque aquí no pudiste. Porque si te quedaste, es porque ni si quiera este país dejó que te fueras. Porque si un día decidiste llenar la maleta de oportunidades, fue porque aquí las agotaste todas, o porque ni si quiera luchaste por las pocas que había, a cada cual más deprimente. Y si te quedaste, fue porque algo te ligaba tanto a esta tierra que el lazo que debías deshacer te costaba más emocionalmente que la oportunidad que fuera podías encontrar.   

Vaya por Dios.

Que está muy bien que se te ponga la piel de gallina con aquel anuncio de Campofrío, con aquello de que uno puede irse, pero no hacerse. Está muy bien que nos recuerden todas aquellas cosas de las que culturalmente podemos sentirnos orgullosos, porque las tenemos. Y está muy bien que añadamos un poco de amor a lo que se está volviendo odio, impotencia y repulsión. Está muy bien.

Pero a ti, cuando estás fuera, toda esa melancolía y esa rabia por haber tenido que hacer las maletas no te la suplen ni los publicistas oportunistas de Campofrío ni tampoco sus salchichas. Porque el abrazo de tu vecino en España no paga tus facturas, y la amabilidad de la gente tampoco costea tus estudios. Porque la marca España no hace más que dejarte cicatrices emocionales por todo aquello que aquí, ya, está perdido. Y por eso, cuando te diste cuenta, decidiste emigrar. Ya fuese temporalmente o de forma indefinida. Y, con suerte, no sólo te vestiste de extranjero sino también compraste las gafas a juego. Esa visión a la que sólo el que lleva las  adecuadas, es capaz  de sacarle partido: la de la adaptación.

Y te vas y descubres cuán fácil es lo que en tu país resulta tan difícil, pero también te percatas de cuán difícil es lo que en casa te parecía tan fácil. Pierdes costumbres, las reemplazas y construyes nuevos hábitos. Rompes esquemas, te deshaces de los prejuicios y te presentas como novato en unas tierras que, hasta dentro de mucho tiempo, no sentirás como tuyas. Y saboreas la agridulce sensación de sentirte agradecido por la oportunidad que estás viviendo y la amargura y resignación por tener que vivirlo tan lejos. Tan lejos de los que te importan.

Pero te adaptas. Y los que te importan continúan estando. Y los que te importan empiezan a ser más. Porque intercambias experiencias con gente que empieza a cambiarte la vida a ti. Porque detrás de cada sacrificio, se esconde una recompensa. Porque detrás de cada lágrima derramada por lo que dejaste, nacen estupendas sonrisas ante todo aquello que descubriste.

Y cuando te preguntan de dónde vienes, explicas de dónde no. Explicas que vienes del país de las no-oportunidades, de la no-transparencia y de la no-sensatez. Explicas que vienes de un lugar donde no hay justicia ni tampoco buen gobierno. Explicas que vienes de un lugar del que no te sientes ni representado ni identificado. Pero a pesar de ello, explicas también que te sientes orgulloso del esfuerzo que está haciendo la gente por salir adelante, de la resiliencia que se palpa en la tragedia de las personas, de la lucha constante del pueblo por mejorar un territorio tan roto como el sentido común de quienes lo gobiernan. Te sientes orgulloso de las personas como tú. Te sientes orgulloso de los mismos que, como tú, empaquetaron sus cosas. Pero también de aquellos que decidieron dejarlas allí. Porque ni todos pueden irse, ni todos pueden quedarse.

Así que no te vendan ni el #hazteextranjero ni el #unopuedeirseperonohacerse. Véndete a ti mismo tu mejor opción. Hazte de aquí, de allí o de más allá. Pero hazte. Haz de ti la mejor de tus versiones y hazlo en el lugar donde más oportunidades tengas para que todo tu potencial se desarrolle como se merece. Porque estar en un país con una de las mayores tasas de paro no es excusa para que tú, repleto de sueños y proyectos, dejes de moverte para conseguirlos.

Que la marca España –seas de Catalunya, seas de España, te sientas de un solo sitio o de los dos- no va a conseguirte el empleo de tu vida, pero las quejas, desilusión y resignación tampoco. Y una de las pocas buenas conclusiones que podemos llegar a sacar de la ambivalente relación que tenemos con el sitio del que partimos es que: si todo esto no estuviera pasando, quizás no estaríamos sacando todos los recursos que llevamos dentro para seguir adelante y luchar por encima de lo que creíamos que eran nuestras posibilidades. Estamos descubriendo la fuerza que nunca habían puesto a prueba ante tanta comodidad, y estamos exprimiendo nuestra creatividad para llegar más lejos de lo que los de arriba se empeñan en hacernos creer que es posible.

Escucha menos fuera de ti y préstate más atención a ti mismo. No te desanimes ante tal apestosa actualidad y motívate con todo lo que sabes que sí puedes hacer a pesar de no contar con todas las facilidades de antaño. Si te vas, bienvenido cuando llegues. Si te quedas, bienvenida sea la nueva actitud. No te quedes en este país con la sensación de “tenía que haberme ido”, ni te vayas con la sensación de “por qué he tenido que irme”. Vete o quédate con la sensación de que si decidiste que así fuera, fue porque encontraste los suficientes motivos para tomar esa decisión, y no sus alternativas. Vete o quédate con la conclusión de que sea donde sea donde tus pies vayan a pisar, lo harán con la mayor fuerza y seguridad posible. Y que tus zancadas llegarán tan lejos como amplio sea el horizonte de posibilidades en las que creas.

No te creas el “imposible” de los de arriba. Cree en las posibilidades que existen dentro de ti.

Así que no importa que en el aeropuerto seas de los que llegan o de los que esperan. Nos unen las miradas de complicidad. Aquellas en las que se advierten señales de empatía entre unos y otros, por entender por qué los que se fueron hoy llegan para Navidades, y por qué los que se quedaron esperan hoy en las Llegadas del Aeropuerto X de X ciudad.

Así que estas Navidades, que la borrachera sea de felicidad. Que los deseos de año nuevo se llenen de deseos ligados a oportunidades. Que los propósitos para el próximo año sean tan realistas como las ganas que tenemos de triunfar en nuestro proyecto. Y que si, entre baile y baile tienes un desliz, que el beso que se escape de tu boca se lo des a las ganas con las que te acabas de comprometer. A las ganas de esforzarte.

Te quedes, o te vayas, recuerda: Tú sí que vales. Pero con saberlo, el mundo no avanza. Demuestra que así es. Porque estás a tiempo de remontar, de renacer de las cenizas que no te dejaban avanzar y de recuperar el entusiasmo que, quizás, hayas estado a punto de perder. 

Y es que aunque el texto se llame AEROPUERTO EMOCIONAL, en realidad se apellida "Si te fuiste o te quedaste".



Noemí Carnicero Sans.

  

viernes, 13 de diciembre de 2013

MIS VALIENTES





Alejandra Gómez-Raya / 23 años / Barcelona / Psicóloga y eterna estudiante

Motivación para escribir en "Tengo algo que contar"
 Esta es una oportunidad para llegar a las personas que lean el blog de Noemí. Como miembro de Chhahari Catalunya, me gustaría poder hablarles de nuestro proyecto de cooperación. Como psicóloga y persona comprometida con los cambios, me gustaría animarlos a ser valientes.

MIS VALIENTES


Tengo tanto que decir, que no sé ni por dónde empezar. Algunos me dirían: pues empieza por el principio. ¡Qué pereza…! Mejor empiezo por el final. Mejor empiezo por el “ahora”. Y es que el “ahora” es lo único que realmente importa. 

Vivir en un país roto nos hace sentirnos rotos, resquebrajados, sin fuerzas. La rutina nos envuelve y nos acuna hasta dejarnos adormecidos en una realizad que nos hace sentir infelices. La infelicidad es una palabra “tela de araña”, nos atrapa y reduce nuestro campo de visión peligrosamente. Hace poco leí y puse en práctica un ejercicio de la guía de yoga de Gloria Rosales y Gordana Vranjes. ¿Te gustaría probar? Coge papel y lápiz y resuelve las preguntas en el orden que las planteo.

1. Busca que hay en tu vida cotidiana que puedas agradecer. 
2. Viendo esto ¿qué es lo que te impide estar satisfecho? 

Mi larga lista en la primera pregunta, me hizo sonreír al leer la segunda. Y es que a menudo no nos hacemos preguntas, ni nos escuchamos. En nuestra cabeza resuena todo el tiempo lo pequeños que somos ante el mundo, la frenética realidad te instiga a que amarres cortitos tus sueños porque “de los sueños no se vive”, “los sueños no dan de comer”. ¡Al cuerno las voces! Hazme un favor y baja el volumen de esas voces durante unos minutos. Y ahora pregúntate, ¿qué quieres hacer tú? 

Creo que eso es lo que hice yo cuando decidí viajar a Nepal de la mano de mi “ángel de la guarda” Cristina Sorribas. En mi vida he tenido la suerte de conocer algunas personas que se oyen a sí mismas, que reconocen su voz y toman de la vida aquello que los hace sentir felices. Los reconocerás rápido, porque son aquellos que no pierden la sonrisa ante la enfermedad; que reconocen su valía, la meten en una maleta y se van a trabajar lejos; aquellos han dejado a una pareja que los hacía sentir insignificantes. Yo a estos los llamo “los valientes”, porque al fin y al cabo eso es lo que son. 

Los valientes son personas que tachan de su diccionario palabras como “difícil”, “miedo”, “imposible”, “incapaz” o “infelicidad”. Cristina es una valiente. Me gusta imaginarnos a Cristina y a mí como dos partes de un todo. Ella, la parte fuerte, confiada, motivada por la idea de que puede con todo. Yo, la parte racional, buscando siempre los “peros” e intentando derrocarlos con herramientas reales. Y es que dentro de ti debe de haber un poco de cada una de nosotras, porque yo soy de las que piensan que podemos alcanzar cualquier sueño, pero siempre mediante objetivos alcanzables  y realistas.

Ella sigue en Nepal, trabajando en nuestro pequeño-gran proyecto-sueño personal. Me encantaría compartirlo contigo. Para ponerte en situación, te contaré que, junto a nuestro amigo Marc Serra, y con el apoyo de la “Penya Filatélica de Vilanova i la Geltrú”, creamos Chhahari Catalunya. Se trata de una iniciativa que apoya la interculturalidad entre Nepal y España, realizando un proyecto conjunto de voluntariado y recaudación de fondos con la ONG nepalí Chhahari Nepal. De la necesidad de garantizar un futuro económico, social, educativo y profesional a los niños de un orfanato a las afueras de Katmandú, nace el proyecto Crisálida (chrysalis). Este plan pretende ser un punto de partida en la elaboración de un proyecto real que promueva la perfecta autonomía de los niños huérfanos, una vez alcancen la edad adulta. Crisálida es una metáfora, puesto que simboliza nuestro soporte económico y ayuda humana a estos niños mientras son pequeños, de modo que, cuando sean independientes, se puedan convertir en bellas mariposas, en personas buenas y valientes. Nuestra entidad no pretende que Chhahari Nepal sea dependiente de nuestra ayuda, sino todo lo contrario, pues queremos que palabras como “difícil” o “infelicidad” desaparezcan también del lenguaje nepalí. Aunque nuestra acción es localizada y pequeña, es sin duda es lo más difícil que he intentado hacer en mi vida. Difícil… no, valiente. 

Ignoro tu situación y desconozco a aquello a lo que te estás enfrentando, pero deja que te guíe. Ahora es tu turno. No te pediré un cambio drástico, no te pediré que te tires al vacío sin arnés, que va. Te pediré que te escuches, que te hagas preguntas. Que pienses si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana (esta no es una frase mía). Deja que “Cristina” tire de ti, mientras “yo” camino a tu lado susurrándote las posibilidades, las posibilidades reales. Nútrete de la sabiduría de las personas inteligentes y buenas que te rodeen, estudia aquello a lo que quieras dedicarte y aquello a lo que no, pero que te encanta. Viaja si tienes la oportunidad, y si no la tienes, lee o empápate de cine, porque ahí afuera hay muchísimo por conocer. Descubre otras realidades y escoge en cual prefieres vivir. Sigue la corriente o ve en su contra. Se valiente. Porque la repercusión de una pequeña acción es lo que la hace grande. 

Si quieres saber más sobre nuestra iniciativa, conocer los detalles de nuestro viaje a Nepal, si crees que estás preparado para hacer un programa de voluntariado con Chhahari Nepal, o tienes los medios para ayudarnos a crecer ¡ponte en contacto con nosotros! 

Web: www.dospesetasparaelcambio.com
E-mail: chhaharicatalunya@gmail.com
Puedes buscarnos en facebook: Chhahari Catalunya /Chhahari Cat
O síguenos en twitter (esto nos ayuda mucho): Chhahari Catalunya #viajedospesetas 

Tu acción, para nosotros, tiene una gran repercusión, así que GRACIAS. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

TU EMPLEO IDEAL

Buenos días. 

¿Con qué pie te has levantado hoy? Porque yo lo he hecho con los dos. Me he levantado de un salto y he aterrizado entre la baldosa de los sueños y la de las buenas ideas. Porque hoy, me he despertado desbordante de energía y, aún así, sobrio de idealismo. Y es que hoy, sé que se puede conseguir: debemos conocernos. Y, lo mejor de todo: ya sé que pistas ofrecerte para que me encuentres. 

En primer lugar, y ya que no quiero parecerte maleducado en mi primera impresión, faltaría más, me presento: Soy tu empleo. Sí, ése, el que no tienes. Sé que voy a parecerte un falso amigo, que ya otros se vistieron con mi misma identidad. Ya sé que cuando te los llevaste a la cama y se desnudaron, descubriste la realidad de los amantes pasajeros, aquellos que parecen robarte besos eternos y luego se apellidan Prácticas, Basura, Estafa o MeAprovechoDeTiPorqueEstamosEnCrisisYAúnDeberíasEstarAgradecidoDeQueAunqueNoTePaguemosEstésCogiendoExperiencia. Ahá. Y también sé que has estado, a veces, a punto de pagar incluso por uno de esos besos. Esos que saben a “valdrá la pena” y que, después, se acaban digiriendo mal.

Pero es que yo no soy así. Yo soy tu empleo. Aquel que mereces, aquel que te valora por lo que eres y por el tipo de vida que has llevado. Soy el que te agradece que hayas estudiado, el que te aplaude que escogieras no rendirte intelectualmente y para el que no necesitas esconder ni tu formación, ni tus aspiraciones. Soy el empleo que te quiere tal y como eres, y también el que te dejará marchar si encuentras algo mejor que yo. Soy el que te prestará una escalera para que toques el cielo con cada uno de los sueños que tuviste y pensaste que no ibas a cumplir. Sí. Porque soy tu empleo, existo y te estoy esperando. Pero, por favor, no te quedes ahí sentada. Ven a por mí.

Verás:

Levántate cada día creyendo en mí. Y es que si no existo en tu cabeza, no existiré en tu realidad. Si te sale la oportunidad de conocer a otros por el camino, disfruta con ellos, aprende de sus besos, pero también de vuestras discusiones. Ten claro que tu objetivo está a un paso más allá, y que yo, estaré esperándote al final del camino. 

No te conformes. Por muy bien que alguna vez te hayan besado, que la intensidad no nuble tus expectativas. Tú necesitas más que la pasión que se esconde tras los primeros arrebatos. Necesitas la estabilidad de una rutina en la que el aburrimiento sea lo que firmaste, en tu contrato, nunca encontrar. Así que muévete. Que tu trabajo sea encontrarme. Dedica tiempo a conocerme antes de hacerlo y, sobre todo, dedica tiempo a seducir a nuestros intermediarios. Porque los habrá. 

Para empezar, el primer paso va a ser descubrir dónde estoy, descubrir dónde me escondo. No será fácil. Y es que sé esconderme muy bien. La buena noticia es que lo hago tras las mejores oportunidades. Pero tienes que verlas. Por eso, ve por la vida con lupas por delante de tus ojos. Que no se te escape nada, luego no digas que no te avisé.

Cuando sepas dónde estoy, tendrás que convencer a mis padrastros, a aquellos que “cuidan de mí”, aquellos que se encargan de encontrar a mi mejor candidata. Tendrás que presentarte, que seducirles con tus méritos, con lo que has conseguido en la vida y con lo que dices que esperas conseguir. Véndete bien. Mis padrastros tienen experiencia en detectar mentiras. No les hagas perder el tiempo. Por eso, prepárate la cita con los intermediarios. No improvises. Demuestra que te importo, demuestra cuánto has luchado por esta oportunidad y cuánto estás dispuesta a luchar por quedarte conmigo. Si no los convences a ellos, tampoco podrás hacerlo conmigo. Muchas veces se equivocan, y se fijan más en aquellos que besaste que en lo enamorada que estás de mí. Se olvidan del potencial que tienes para hacerme feliz. Por eso, prepárate bien para ese momento. Tendrás que usar las mejores cartas de tu baraja.

Y a continuación, llegará el momento. Llegará el momento en el que, si lo hiciste bien, yo estaré contigo. Llegará el momento en el que, por fin, podrás poner a prueba todo aquello que aprendiste con otros, todo aquello que recogiste por el camino y que, finalmente, te ayudó a llegar hasta aquí. 

Y puede que hasta, al final, no hayas necesitado intermediarios. Porque puede que tú sola supieras cómo convencerte a ti, a los demás, y al empleo que tú misma creaste a tu medida. Porque puede que tu empleo ideal no se encuentre en una multinacional, ni en ser el número x de una empresa, ni en satisfacer las pocas ganas que tienen los de arriba de que promociones. Puede que no vayas a encontrar  tu empleo ideal, puede que tengas que inventarlo. Y para ello, los pasos serán diferentes, pero la satisfacción será la misma.

Por eso, no te conformes con una media sonrisa cuando puedes esbozarla entera. No te conformes con estancarte intelectualmente y busca recursos que mantengan vivas tus ideas. No te conformes con las 4 horas que crees que necesitas al día para conseguirme, invierte las 8 que creías que no podías invertir. No te conformes con lo que los demás dicen que debes conformarte. Porque cuando lo hayas conseguido, te darás cuenta de que no podía haber sido de otra forma.  Mentalízate de que cada cambio, supone un esfuerzo. Y también de que a cada esfuerzo, le sigue una recompensa. Así que hoy, no tienes excusas que ponerte para no encontrarme o, al menos, para no intentarlo.

Y sí, soy tu empleo ideal. Pero por favor, tú, mejor, ve olvidándote de la etiqueta de “ideal”. Porque asociamos a ideal aquello que es imposible. Y te aseguro que yo, para ti, de todo menos IM.  

Te espero, pero tú no lo hagas. Ven a por mí. 






Noemí Carnicero Sans.

viernes, 29 de noviembre de 2013

LA VIDA: ESO QUE EN OCASIONES NO NOS DEJA VIVIR




Toni Riveras Perez / 41 años     
Lic. en Educación física - Profesor de Pádel - Coach (personal, ejecutivo y empresarial)

LA VIDA: ESO QUE EN OCASIONES NO NOS DEJA VIVIR

Me encanta dar clases de pádel. Ahora mismo es mi profesión y pese a ser muy duro haber empezado más tarde y de cero, me encanta por dos motivos principales: porque este deporte me apasiona y porque me permite conocer gente, charlar con ellos y aprender juntos (ellos de mí, y yo de ellos).

Esta semana charlaba con una alumna antes de clase mientras esperábamos al resto del grupo.
Es una alumna que el año pasado ya trabajó algo conmigo, pero sin mucha continuidad.
Este año depositó en mí de nuevo su confianza para hacer clases y creo que he conseguido “engancharla” más (lo admito, yo no soy el mismo profe que hace un año).

Pues bien, Gemma es una persona extremadamente exigente con las cosas y creo no equivocarme si digo que con ella misma también.
Yo podía ver a Gemma cómo se tensaba tanto y cómo entre punto y punto tenía que estirar su espalda que quedaba completamente agarrotada de la tensión.
Yo le decía: ¡Gemma! ¡Tranquila! Y ella me respondía: ¡Es que no puedo! Si me relajo fallaré seguro.
Lo que iba a suceder era claro: Gemma iba a fallar por un exceso de tensión. Iba a fallar el 85% de las bolas que técnicamente, era perfectamente capaz de devolver. Pero pensar en el fallo, ya le predisponía a fallar.  

Para mucha gente, hay dos cosas que gobiernan todo lo que hacen o emprenden: los resultados, y  “el éxito” (o lo que creen que es, ya que muchos lo asocian al reconocimiento de los demás…)

Voy a poner un ejemplo:
Yo me apunto a clases de pádel y mi objetivo supremo es el de aprender a jugar muy bien a este deporte.
Pues bien, lo primero que debo hacer es preguntarme “¿para qué?”.
Seguramente el 95% de las personas preguntadas responderían: porque me divierto mucho jugando.
Y no os voy a engañar, ¡es muy divertido!
Pero, ¿de verás me puede gustar algo que es capaz de crearme contracturas que me pueden llegar a durar toda una semana de los nervios que paso? 
Yo creo que no… Creo que por lo que sea, en ese momento hemos perdido el rumbo de nuestro objetivo supremo, y lo que es peor: corremos el riesgo de que lo que nos apasionaba deje de hacerlo, simplemente por errar en nuestro planteamiento.

¡Y así es la vida! Cuando le preguntamos a alguien: “¿A ti qué te gustaría conseguir en la vida?” si es de la mayoría vulgar te responderá “ser rico”, si es de la minoría interesante te responderá “ser feliz”.
Personalmente creo que ni el “vulgar” ni el “interesante” aciertan en sus afirmaciones… Pensaréis: ¡todas las respuestas son correctas si son las de uno mismo! ¡Hay que respetar todas las opiniones! 

Tenéis razón… Pero no me malinterpretéis. 
Respeto todas las pretensiones de la gente, respeto todos los sueños… Pero yo creo que si de verdad quieres lograrlos sólo hay una respuesta correcta a la pregunta que antes formulábamos: “hacer todo lo posible por ser rico” o “hacer todo lo posible por ser feliz”.

¿Alguien ha visto alguna vez algún kilómetro que no se componga de metros?
Pues los caminos se completan recorriendo metros. 
Metros que suman kilómetros. 
Kilómetros que forman caminos…
Nuestra vida es “caminar” hacia nuestros objetivos supremos: ese trabajo fabuloso, ese deporte que me apasiona, esa familia que quiero formar o que tengo y quiero disfrutar… Cada uno tiene su camino; y la auténtica felicidad (para mi éxito) consiste en simplemente disfrutar de cada paso.
No puedo dejar que nada me “contracture” sólo por el hecho de pensar si lo haré bien o mal.
No puedo dejar que nada frene mis pasos sólo por el miedo al fracaso.
No puedo dejar que mi ilusión decaiga simplemente porque otros dicen que ese camino está “impracticable”.

Míralo así: si disfrutas de cada paso, si disfrutas del camino, hasta agradecerás que éste sea largo.
Pensando en la vida en general, nos olvidamos de vivir.
Y vivir es completar nuestra vida con acciones, sentimientos, sensaciones, emociones…

Vivir es conectarse con el suelo que pisas, y el momento en el que lo estás pisando. Es el “ahora”, es el “aquí”.
Y es falso que nuestra vida la compone nuestro pasado, porque hasta él se construyo de momentos “presentes”.
Para mi lograr el éxito no es más que ser libre. Poder disfrutar cada instante conectado con un presente, que será el que construirá un futuro que no parará de conducirme a nuevos “presentes”.

Yo, como profesor no podía complacer a Gemma… Ella quería jugar bien al pádel YA. Y cada vez que se daba cuenta de que todavía no había llegado ese momento, lo pasaba mal, y lo que es peor: todavía retrasaba más que ese momento pudiera llegar porque entorpecía su aprendizaje.
No podía ayudarla a que aprendiera todo en tan poco tiempo, pero podía hacer algo mejor… Podía hacer que recordara su “propósito supremo” en el mundo del pádel (que por cierto es el que nos hacemos todos al empezar, y que cuando comenzamos a jugar un poco bien se nos olvida: “yo sólo quiero divertirme”…)

He rodeado a Gemma de un grupo, le he quitado presión a todas y cada una de sus acciones, le he corregido sus gestos pero nunca sus resultados y le he animado a que celebre cada una de sus acciones correctas y enfoque su atención en lo que hace bien y no en lo que hace mal.

Ahora Gemma ríe en las clases… Y tiene una bonita sonrisa que hasta ahora no había podido apreciar.
Ella cree que ahora ríe porque le salen las cosas… Y yo quiero que entienda que le salen porque ríe.

Si quieren felicidad, rían. Si quieren una vida, vivan. Sin más…

martes, 26 de noviembre de 2013

FUISTE

Hola.

Pasaba por aquí como paso casi cada día, desde que por suerte he encontrado por fin una rutina que no sólo estabiliza mis días, sino también mi cabeza. Y lo curioso es que, aunque no me conoces, yo ya me he inventado unas cuantas vidas para ti.

Coincidimos en la esquina de la vida que más te duele y, sin embargo, en la más reconfortante para mí. Nos parecemos en la cantidad de bostezos que intercambiamos cada mañana, y en lo cansados que estamos cada noche. Y mientras yo subo la calefacción de mi casa al llegar, bajan los grados en esos pocos metros cuadrados en los que duermes desde hace unos meses.

No, ya he dicho que no te conozco. Pero me sé de memoria la expresión que se adueña de tus ojos cada vez que pides lo que tantas veces diste a otros. Me sé de memoria la resignación con la que te arropas con esos cuatro cartones que encontraste en el lugar donde la gente se deshace de lo que se les ha vuelto inútil. Todo aquello que, en realidad, a ti tanto te falta. 

Y es que vas coleccionando las sobras de otros. Ya no recuerdas cuál fue la última vez que tuviste la oportunidad de ser el primero en desenvolver algo. El primero en desvirgar cualquier novedad.  Porque tú ya eres experto en lo vintage, en lo hortera y en lo pasado de moda.  Tú no entiendes de mercadillos de segunda mano, tú entiendes de mercadillos de última mano. Sin embargo, en este tipo de mercadillos, las manos no están.

Porque son manos huidizas, manos de gente que se las esconde en el bolsillo mientras huyen corriendo subidos en zapatitos de tazón o de “chúpame la punta”. Ojos cerrados para no ver, para no coincidir, para no empatizar con realidades como la tuya. Y es que duele. Duele pensar por qué tú, por qué aquí, cómo. Aterra preguntarse si tú eres como yo o como cualquier otro que se cruza en tu camino durante el día. Asusta reflexionar acerca de tu posible pasado, porque da miedo descubrir que quizás pueda ser como cualquiera de nuestros presentes.

Tu realidad nos escuece los ojos y el corazón. Por eso, a veces no nos miramos. Pero perdónanos, perdóname. Porque durante el día, mientras unos excusan el no ofrecerte su ayuda con argumentos relacionados con las mentiras que llevas a cabo para recaudar más dinero o con lo peligroso que puede ser acercarse a ti por lo trastornado que puedas llegar a estar, lo cierto es que tu vida no vale ni la mejor de tus mentiras como para poder levantarte al día siguiente con la mínima esperanza de que, algún día, recuperarás las ganas de vivir.

Pero qué le vamos a hacer. Si hemos crecido en la sociedad del consumo. En una sociedad individualista y competitiva en la que, cuantos más tengamos debajo, mejor. Tú representas uno de todos aquellos que no podrá quitarle el pan al que, en realidad, le sobra harina. No vayamos a darle ni un gramo de ésta, no vaya a ser que en lugar de comérsela, se la meta por la nariz.

Y así funcionamos. Y a ti mientras tanto, y sea por el motivo que sea, se te nubla la cabeza de forma intermitente. Y comienzas a vivir de tus alucinaciones, pues al menos en ellas, estás acompañado. El trastorno que otros ven en ti, es en realidad tu mecanismo de defensa para sobrevivir en una vida que ya no merece ni llamarse así.   

Quién te iba a decir que ibas a acabar aquí, reposando la cabeza  donde tantos han pisado. Con el alma silenciada y los oídos aturdidos por culpa de una sociedad que sabe perfectamente cómo continuar sin ti. Por culpa del sonido de la calderilla que casi a media voz, y sintiéndose culpable, parece decir “lo que no se ve, no se siente”, como si por no ver las monedas, el dinero no existiese. Cuando en realidad la diferencia de que sobrevivas hoy o mueras mañana, son un montón de monedas.

Y te preguntas si vales lo que tienes. Te preguntas si nosotros tenemos más derecho a sobrevivir que tú. Te preguntas cuándo una moneda se convirtió en el arma de fuego más potente y más sutil. Te preguntas cuándo aprendió a ser tan disimulada, a pasar desapercibida. Te preguntas por qué tu fracaso personal merece soportar esta situación, y no entiendes por qué al no conseguir los triunfos que ellos esperan de ti, hoy tienes que dormir aquí.  

Y yo me pregunto cómo lo aguantas. Me pregunto qué se te pasa por la cabeza antes de irte a dormir y cuando tus párpados muestran tus pupilas cada mañana. Me pregunto por quién suspiras cuando piensas en amor, o por quién sientes rabia cuando estás a punto de llorar. Me pregunto qué has vivido y con quién y, sobre todo, si fuiste feliz antes de llegar hasta ese momento de tu vida.

Y ya no sólo me pregunto, sino que espero.

Espero que, a pesar de las condiciones inhumanas a las que la humanidad te ha abocado, seas capaz de volver a sonreír con toda la felicidad que la amplitud de tus comisuras te permita. Que vuelvas a sentir la calidez de la solidaridad de las personas y el calor de un sofá en el que alguien se haya sentado antes que tú. Espero que vuelvas a tener compañía, un refugio al que huir pero al que llamar hogar y un plato caliente que alguien haya preparado especialmente para ti.  

Espero, sobre todo, que vuelvas a mirar hacia atrás y recuerdes esta época de tu vida como la que un día superaste, y que sepas verte a ti como el héroe que consiguió la mayor victoria de todas: la de sobrevivir a la soledad que supuso estar rodeado de quienes no te ayudaron. 



Noemí Carnicero Sans.

lunes, 25 de noviembre de 2013

SORTEO DE NAVIDAD


MAÑANA SALE A LA VENTA EL NUEVO LIBRO DE RISTO MEJIDE "NO BUSQUES TRABAJO".  

¿QUIERES SER EL PRIMERO EN TENERLO?   

DESDE HOY, 25 DE NOVIEMBRE HASTA EL 25 DE DICIEMBRE, TENÉIS LA POSIBILIDAD DE PARTICIPAR EN ESTE SORTEO Y LLEVAROS EL REGALO DE NAVIDAD DE LASUBASTADEMIVIDA.


Para participar, entrad en el siguiente enlace:

Este sorteo tiene lugar en la plataforma de Facebook, así que tendréis que entrar desde vuestras propias cuentas para poder participar en él, ya que la aplicación del sorteo funciona desde allí.

El 25 de diciembre publicaremos el nombre del ganador.

SUERTE A TODOS.


lunes, 18 de noviembre de 2013

MI HERMANO

Qué difícil es empezar a escribir cuando tienes tantas cosas que decir y tan poca experiencia llevándolo a la práctica con la persona a la que va dirigido este texto. De hecho, he intentado empezarlo unas 5 veces. Ya ves, a mí, a la que parece que siempre le fluyen las palabras, cuando lo que me fluye en realidad es la vergüenza.

Hermano.

Qué palabra tan familiar pero qué significado tan distinto para cada uno de nosotros. Algunos llaman “hermano” a sus mejores amigos, otros conviven con sus consanguíneos sin recordar ni si quiera el color de ojos que éstos tienen, y otros no los tienen porque nunca nadie leyó esa carta a los Reyes Magos en los que año tras año pedían un hermanito al que querer y con el que jugar.

Sinceramente, yo no recuerdo si te pedí o no en alguna carta a los Reyes Magos, en un deseo a cualquier estrella fugaz o en algún arrebato de llorera por soledad. Pero ahí apareciste, ante mis narices (pequeňas, pues tenía 6 aňos), de repente y sin haberme estudiado el manual de: cómo querer y odiar a un hermano al mismo tiempo. Por eso, terminé aprendiendo lo primero. Nunca me dio tiempo a llegar a esa segunda fase. Y cuando me acerqué a ella (¿recuerdas cuando nos pegábamos?) decidí que era preferible quererte para aprovecharme de ti.

Como por ejemplo, aquellos días en los que jugábamos a montar un kiosco en mi habitación en el que yo vendía todas mis revistas viejas y  libros usados y tú venías a comprarme, con el dinero que te acababa de dar mamá, cualquier trasto viejo o papel arrugado que yo ya no quería. Ahí estaba yo, estafándote y sacándote las 4 pesetas que tenías. Aunque luego te compensaba dejándote subir a mis espaldas para jugar a las "ferias", en las que yo simulaba ser un toro, y tú simulabas pasártelo en grande.

Creo que ya algo intuías que no iba bien. Te dabas cuenta de que las revistas que comprabas no valían las pesetas que tenías. Y así creciste, estudiando y espabilando para que ninguna más como yo se aprovechase de ti, para que nadie más te tomara el pelo ni te tomara por tonto. Pero no sólo nos has salido listo, sino también buena gente. El mundo necesita más personas como tú.

Si intento buscarte defectos, no los encuentro. No es que seas mi hermano, es que rozas verdaderamente la perfección. Me sorprendes constantemente superándote a cada reto, aceptando cada batalla y agarrando cualquier oportunidad que se te presenta.

Admiro la capacidad que tienes para escuchar a las personas. Me fascina cómo recoges toda esa información en tu cabeza y las conclusiones que terminas sacando. Admiro cada buen resultado que obtienes. Porque aunque parece que me tengas acostumbrados a ellos, sé que se deben a un gran esfuerzo. Admiro la capacidad que tienes para seleccionar a tus mejores amigos sin nunca discriminar a aquellos diferentes a ti. Admiro cómo sabes adaptarte a cualquier sitio que no va contigo, a cualquier situación con la que no te encuentras a gusto.

Envidio tu paciencia y el buen uso que haces de ella. Envidio la facilidad que tienes para conectar con los más pequeños y, al mismo tiempo, con los más mayores. Transmites un cariño y una ternura que va más allá de las palabras. Lo tuyo son los hechos, y demostrar lo que sientes por las personas a través de la constancia. 
Lo admiro.  

Y tranquilo.

Llegarás donde quieras. Confío en ti y en tus posibilidades. Tienes un mundo entero a tus pies, sólo tienes que escoger en qué parte del mundo saltar. Te estarán esperando. Te necesitan pero tú aún no lo sabes, todavía no te lo crees. Y es que eres tan humilde y tan prudente que nunca serás consciente de cuánto eres capaz.

Y gracias. Gracias por enseñarme lo que sacándote unos años aún no he aprendido. Gracias por aportar tranquilidad a mi vida y por darme tanto. Gracias por ser la persona a la que me quiero parecer. Tú, pequeño renacuajo, apareciste en mi vida para demostrarme que los hermanos pequeños a veces tienen mucho más que enseñar que los hermanos mayores. Y es que si tú al principio creías que yo tenía mucho que explicar, en realidad eres tú quien tiene mucho que enseñarme.

A pesar de la distancia, a pesar de no decírtelo continuamente, a pesar de no poder ser partícipe físicamente de muchos momentos de los que me gustaría formar parte: ESTOY AQUÍ. Siempre voy a estar aquí para ti, en cualquier momento, en cualquier circunstancia.

T’estimo, Lian. Gracias por hacernos sentir a todos tan orgullosos de poder disfrutarte. Gracias por esforzarte cada día por ser mejor. Gracias por haberte dado cuenta con tus tan solo 17 años de que la vida se saborea mejor desde la madurez, la responsabilidad y la prudencia. Y gracias por hacerlo sin perder los sentimientos más importantes por el camino. 

Doy gracias a la vida, al azar, o a quien quiera que sea, por haber puesto en mi vida un hermano como tú. 



Noemí Carnicero Sans.

viernes, 1 de noviembre de 2013

PABLO A. BARREDO

"El cuidador es la víctima colateral de la enfermedad de Alzheimer"



Pablo A. Barredo, 38 años, Barcelona. Creador del famoso blog "Diario de un Cuidador", proyecto que inició por necesidad cuando, hace 5 años, su padre falleció y tuvo que quedarse sólo ante la enfermedad de Alzheimer de su madre, diagnosticada ya en un nivel 5. Tiene más de 104.000 seguidores en su página de Facebook convirtiéndose en la plataforma nº 1 a nivel mundial dedicada a los cuidadores no profesionales de enfermos de Alzheimer. El 25 de noviembre sale su libro "Diario de un Cuidador" el cual estará disponible en todas las librerías de España y, además, ya ha iniciado los trámites para crear la "Fundación Diario de un Cuidador", con la misión de ayudar a los cuidadores no profesionales de Alzheimer a reintegrarse en la sociedad una vez su labor llegue a su fin.


-¿Qué es el Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa y la más común entre las demencias.

-Independientemente de la definición oficial… ¿Qué ha sido o es para ti el Alzheimer?

 Para mí, el Alzheimer ha supuesto un antes y un después en mi vida. El Alzheimer ha sido el mayor de mis maestros y el más terrible de mis enemigos.

-¿Cuál crees que es el momento más difícil de la enfermedad para quien la padece?

Cuando se da cuenta de que está perdiendo sus facultades.

-¿Y para el cuidador?

 Cuando la ves sufrir, te pide ayuda y sabes que no hay nada que puedas hacer para evitar que la enfermedad acabe con ella.

-¿Qué es el Síndrome del cuidador?

 El Síndrome del Cuidador se presenta cuando el cuidador está quemado por la labor que desempeña. Cuando experimenta una sobrecarga emocional y física que puede con él.


-¿Qué puede hacer el cuidador por la persona afectada?

Darle mucho amor, ser muy comprensivo, cargarse de paciencia y estimular lo máximo posible. Protegerla sin sobreproteger. Y empujarla a ser lo máximo autosuficiente posible. 


-¿Cuáles son los ingredientes para que el cuidador no decaiga?

Mantener una actitud positiva dentro de las circunstancias. Buscar apoyo a través de la familia, los amigos, la comunidad y/o las asociaciones. No sentirse culpable por no poder hacer más de lo que hace. Dedicarse tiempo para sí mismo. Cuidarse, en definitiva.


-En 2009 empezaste el blog “Diario de un cuidador”. ¿Fue el blog tu aliado? ¿Cómo te ayudó?

Inicié el blog con el propósito de poder compartir mis experiencias con otras personas que se encontraran en la misma situación e información que iba recopilando. Supuso una vía a través de la cual poder volcar parte de ese estrés que el cuidar suponía y fue producto de una necesidad interna de transformar algo tan negativo como es el Alzheimer en positivo.


-El blog, en 4 años de vida, ha visto crecer de forma vertiginosa su número de lectores, éxito en la red y repercusión entre la comunidad de personas involucradas, de algún modo, con la enfermedad de Alzheimer. ¿Cómo has vivido la evolución del blog?

El blog ha ido creciendo poco a poco hasta el último año. A partir de ahí su crecimiento ha sido brutal. No me esperaba que fuera a convertirse en lo que hoy es. La he vivido con mucha ilusión. Pero también ese crecimiento me ha hecho sentirme más humilde. Mucha gente ha depositado su confianza en mí y eso implica una gran responsabilidad por mi parte.


-¿Por qué crees que ha tenido y está teniendo tanto éxito?

El 90% de los cuidadores no profesionales no acuden a las Asociaciones de Familiares de Alzheimer. Lo que significa que están solos con el enfermo la mayor parte del tiempo, encerrados entre cuatro paredes. Internet es su única ventana hacia el exterior, su único medio de comunicación con el mundo exterior. El éxito de 'Diario' creo yo que parte de la necesidad de ese 90% de sentirse que forman parte de una comunidad, de que no están solos y de que hay otra gente en el mundo viviendo lo mismo que ellos. Mi espacio trata de ser ese bolsa de aire que tantos cuidadores no profesionales necesitan.


-El 25 de noviembre sale el libro “Diario de un cuidador”, el cual estará disponible en todas las librerías de España. Además, también has iniciado los trámites para crear la fundación Diario de un cuidador.  En cuanto a este último proyecto, ¿cuál es su misión? ¿Cómo crees que esta fundación puede cambiar la vida de los que se involucren en ella?

En estos momentos estoy en el proceso de constituir la Fundación. Es un proyecto que me ilusiona de verdad. Es la culminación de un sueño. La Fundación se centrará en ayudar a los cuidadores no profesionales sin medios a reinsertarse en la sociedad, entre otras cosas. También la Fundación contará con algo (de lo que no puedo hablar todavía) que será muy novedoso en lo que a ayuda a los que se encuentran cuidando de un ser querido con Alzheimer se refiere. Estamos preparando cosas muy bonitas que espero salgan adelante a través de ella.


-Dentro de este ámbito y todo lo que rodea a la enfermedad de Alzheimer, ¿qué hace falta? ¿qué carencias hay? ¿qué se echa de menos durante el proceso de acompañamiento de una persona afectada por Alzheimer?

Hace falta más sensibilización por parte de la sociedad hacia la figura del cuidador. Creo que se nos debe respeto, admiración y más apoyo. Mi misión está centrada en ser la nueva voz e imagen de los cuidadores no profesionales y sacar su figura de las sombras. No olvidemos que el cuidador es la víctima colateral de la enfermedad. Respecto a qué se echa de menos durante el proceso de acompañamiento, yo diría que  irónicamente la compañía, el saber que no estamos solos, el tener tiempo para uno mismo y la libertad.


-Por último, un consejo a todos aquellos que, como tú has sido, están actualmente ejerciendo el difícil papel de cuidador y sienten, en muchas ocasiones, que este rol se les escapa de las manos. 

Mi consejo: que sean conscientes siempre de lo grandes que son por hacer lo que hacen; que se cuiden; que se perdonen y no se sientan culpables cuando fallan o pierden los papeles (somos humanos); que tengan mucha paciencia; que caminen siempre desde el amor; que se sientan orgullosos del gran sacrificio que están realizando; y que busquen ayuda cuando vean que les fallan las fuerzas.



martes, 22 de octubre de 2013

¿QUÉ VIDA ELIGES?



Aisha Martínez / 23 años / Barcelona / Psicóloga

Motivación para escribir en "Tengo algo que contar": 
Soy una persona muy optimista, con una visión de la vida que se sale de "la norma", con una actitud entusiasta, y muuuy feliz....Y en estos tiempo que corren -donde escucho tantas quejas, tantos lamentos- me encanta compartir mi visión, en la cual no hace falta cambiar nada, más que uno mismo para ser feliz.

Tema sobre el que trata el texto:
Cómo ser feliz sin pretender cambiar nada del mundo que te rodea 


¿QUÉ VIDA ELIGES?

“La vida es como nosotros queramos que sea, reflejamos en ella lo que somos por dentro. Si queremos empezar a ver las cosas de un modo distinto, debemos empezar a SER de un modo distinto”

Y es que ahí está la clave. La vida es simplemente un espejo que refleja lo que nosotros somos. Es muy fácil pensar que lo que nos sucede es porque aquel lo hizo mal, porque el otro es una mala persona, o porque la vida es dura… Aunque a la vez debe ser muy triste pensar así… ¿Dónde queda nuestra esperanza si creemos que nuestra felicidad depende de los demás, o de “la vida”?

Hoy te traigo una buena noticia: TU FELICIDAD DEPENDE SÓLO DE TI. TÚ ELIGES TU VIDA.

¿Te has parado a pensar que hay personas que buscan trabajo y lo encuentran en menos de una semana, y personas que pasan años sin ni siquiera olerlo? ¿Te has fijado que hay personas que llevan años felizmente con una pareja y personas que sólo caen en manos de maltratadores/as?  Y ¿no te has dado cuenta que hay personas que todo les sale redondo y tienen una economía espectacular, y otras, sin embargo, que no levantan cabeza ni aún trabajando 20 horas al día?, o ¿nunca os habéis percatado que hay personas que gozan de una salud excelente y otras, sin embargo, siempre tienen problemas de salud, siempre están de médico en médico y nunca están sanas? Y lo más interesante, ¿no te has fijado que hay personas que se sienten desdichadas teniéndolo todo (aparentemente), y otras, sin embargo, se sienten inmensamente felices sin tener apenas para comer, con una pierna menos, viviendo en una choza, ….y lo más catastrófico que te puedas imaginar?

Por lo tanto,

“No encuentro trabajo porque hay crisis”

La crisis sólo está en cada uno de nosotros, si hay crisis en España es porque cada uno de los habitantes de España cree con todas sus fuerzas que hay crisis. Si pudiéramos introducirnos con un ordenador en las mentes de cada una de las personas y borrar el programa de “crisis económica”, directamente, no habría crisis. Porque todo lo que existe, es porque antes alguien lo pensó, si no existe en tu mente, ¡no puede existir en la realidad! ¿Te lo crees? Pues empieza a pensar distinto, empieza a buscar trabajo “sabiendo” (no creyendo) que lo encontrarás, y te aseguro que lo encontrarás, lo sé, porque para ti, no existirá la crisis, entonces… ¿Por qué razón no ibas a encontrarlo?... ¿Crisis? ¿Qué es eso? (consejo: es mejor no ver las noticias, no os imagináis hasta que punto nos manipulan).

“La vida me ha echado un mal de ojo, por eso no encuentro pareja/la pareja ideal”

¿De verdad deseas tener a alguien al lado para el resto de tu vida? ¿Alguien que te haga sentir amado/a? Empieza a investigar en tu interior, ¿por qué solo atraes a personas que te hacen daño? O ¿Por qué no encuentras a nadie con quien compartir tu vida? Yo no sé la respuesta, pero lo que sí sé es que esa respuesta está en ti, y si quieres que esto cambie, vas a tener que trabajar contigo mismo/a.

“Estoy enferma porque viene en mis genes o porque un virus me invadió”

Conocéis lo que es un “embarazo psicológico”, la mujer que cree estar embarazada presenta amenorrea (desaparece la menstruación), aumenta el volumen abdominal, aparece secreción de leche en las glándulas mamarias, sensación de movimientos fetales, náuseas y vómitos…sin embargo, realmente no está embarazada. ¿Os dais cuenta hasta que punto nuestra mente y nuestras emociones pueden influir en nuestro cuerpo? Por lo tanto, toda enfermedad, todo dolor, toda molestia…tiene un origen en nosotros mismos, nuestras emociones, nuestra psique… El cuerpo sólo expresa lo que no está bien en nosotros, si deseamos sanarnos, deberemos mirar dentro de nosotros. Claro que hay genes que predisponen, pero de ti depende que lleguen a “activarse” o no, claro que existen los virus, pero de ti depende que tu sistema inmunitario esté fuerte o no.

E igual que estas afirmaciones, hay otras muchas que se escuchan y que sólo pretenden dejar fuera nuestra responsabilidad. Os animo a desechar esto, a empezar a responsabilizarnos de nuestra vida, porque toda responsabilidad trae consigo un esfuerzo, pero también una recompensa.

Te animo a que cojas un papel en blanco y un bolígrafo, y hagas una lista de todas aquellas cosas que crees que no te están permitiendo sentirte plenamente feliz, y empieza a tomar las riendas en cada una de ellas, y fíjate bien en no estar cayendo de nuevo en el error de dejar la responsabilidad a otros.

Por otro lado, numerosos estudios han demostrado que ser optimista te dota de una mejor salud, y mayor felicidad. Recientemente, además, se ha visto que si eres una persona amable y agradecida con los demás, esta salud y felicidad se multiplican. Y ¿por qué no?, podríamos empezar a andar el camino hacia la felicidad con este pequeño cambio, procurando ser personas optimistas, amables y agradecidos con los de nuestro alrededor. Relacionado con esto, puse en marcha un proyecto en el cuál os animo a participar a todos aquellos que esteis leyendo esto. Podéis ver toda la información en esta web:

La elección de tu vida, es sólo tuya.

¿Qué vida eliges?