martes, 23 de abril de 2013

NO DESAPAREZCAS


Tú, que no vales una talla de pantalón.


No te subas encima de la máquina que mide el peso de tus obsesiones. Eres perfecta tal y como eres, porque lo que es bello en esencia, se multiplica en la superficie. 

Los 10 Kg que te has propuesto perder puedes convertirlos en las 10 reflexiones que deberías hacer antes de decidir perderlos. Busca 10 buenos motivos para empezar a adelgazar en identidad. Pregúntate por qué y para quién quieres transformarte. Y que valga la pena ese esfuerzo. 

No, el mundo no se ha vuelto loco del todo. Hay quienes aún sienten repugnancia ante las modelos que anuncian grandes marcas de ropa, quien denuncia la enfermedad subida en una pasarela y quien se da cuenta de que las maniquíes de las tiendas son tan extremadamente delgadas que entrarían en cualquier sitio… menos en la normalidad.  

Mírate bien. Que se te marquen las costillas al levantar los brazos no te va a hacer más bonita, sino más insana. ¿Estás satisfecha porque tus muslos van dibujando una curva en la que separarse y no rozarse entre sí al andar? Ojo, cuidado. ¿Cuántas veces has intentado desechar tus complejos a tirada de cadena? ¿Cuántos de ellos has conseguido que desaparezcan? 

A medida que adelgaces aumentará tu distorsión de la realidad y nacerán en ti delirios y paranoias susceptibles de tratamiento. No te subas al tiovivo experto en bucles. Que tu cuerpo sano no acabe enfermando tu mente y, en consecuencia, tu envoltorio. Que el contorno de tus huesos no pueda percibirse ni sirva de ejemplo para clases de anatomía. Aún estás viva, y aún puedes tomar conciencia de la realidad de las cosas. 

Relativiza. Y es que en el momento en el que adelgazar sea el eje principal que mueve el resto de cosas que haces, empezarás a ser aquél ejemplo, aquel paso que explican en las clases de Psicología por el que las anoréxicas o bulímicas siempre acaban pasando. ¿Quieres ser este tipo de ejemplo?  


sábado, 13 de abril de 2013

CICATRICES


Aquellas partes de tu cuerpo que te acomplejan...


Tu marca personal, tu marca de vida.

Una pincelada que queda grabada en tu piel para recordarle a tu memoria que la fuerza venció al sufrimiento. Una diferencia que dibuja una línea entre lo que pudo ser y lo que fue. Y, lo que finalmente fue, decidió dibujar en ti un recuerdo para que no te olvides nunca de que tienes algo especial.

Que nadie te haga sentir lo contrario, que nadie se atreva a cuestionar lo especial de esa cicatriz. Que aprendas a quererla como lo hacen los que te quieren, que la repulsión que sientes al tocarla se convierta en cariño, que tu espejo conozca esa parte de ti que todavía no ha visto y que, en su reflejo, seas capaz de reconocerte con ella e identificarla como la parte de tu cuerpo que más historias tiene por contar.

Mírala, tócala y piensa en cómo llegó a formar parte de ti. Explícate a ti mismo por qué te cuesta tanto mirarla. Trabaja en ello, esfuérzate y dedícale tiempo a este proceso de aceptación. Empieza hoy a quererte en todo tu conjunto y a incluirla en tu vida. Es una huella física de tu pasado que te acompañará en tu presente y, probablemente, en tu futuro. Aprende a ir de la mano con ella. Cuando más quieras olvidarte de ella es cuando más presente la debes tener.