sábado, 13 de abril de 2013

CICATRICES


Aquellas partes de tu cuerpo que te acomplejan...


Tu marca personal, tu marca de vida.

Una pincelada que queda grabada en tu piel para recordarle a tu memoria que la fuerza venció al sufrimiento. Una diferencia que dibuja una línea entre lo que pudo ser y lo que fue. Y, lo que finalmente fue, decidió dibujar en ti un recuerdo para que no te olvides nunca de que tienes algo especial.

Que nadie te haga sentir lo contrario, que nadie se atreva a cuestionar lo especial de esa cicatriz. Que aprendas a quererla como lo hacen los que te quieren, que la repulsión que sientes al tocarla se convierta en cariño, que tu espejo conozca esa parte de ti que todavía no ha visto y que, en su reflejo, seas capaz de reconocerte con ella e identificarla como la parte de tu cuerpo que más historias tiene por contar.

Mírala, tócala y piensa en cómo llegó a formar parte de ti. Explícate a ti mismo por qué te cuesta tanto mirarla. Trabaja en ello, esfuérzate y dedícale tiempo a este proceso de aceptación. Empieza hoy a quererte en todo tu conjunto y a incluirla en tu vida. Es una huella física de tu pasado que te acompañará en tu presente y, probablemente, en tu futuro. Aprende a ir de la mano con ella. Cuando más quieras olvidarte de ella es cuando más presente la debes tener.


Que la ayudes a formar parte de tu vida a medida que forma parte de las historias que salen de tu boca, que tus amigos la conozcan para que tú te vayas acostumbrando a ella y que, de vez en cuando incluso, le dediques un homenaje de la mejor forma que sabes hacerlo. Dibújala, fotografíala, canta o escribe sobre ella.

¿Alguien jugó con esa debilidad que tienes? Bien. Por ahí debes empezar, por transformar tu debilidad en fortaleza. Ella es la que te permitió sobrevivir a un acontecimiento o, incluso, a la vida misma. Ella es la que se merecería el mayor protagonismo de tu cuerpo y, sin embargo, es la gran olvidada. Mientras no trabajes en ella estarás desatendiendo una de las partes más importantes de tu cuerpo y, ojo, de tu autoestima.

La tienes, ¿y qué? 

¿Es que la esencia de lo que eres cambia por la forma de tu piel?

Una cicatriz no debería ser un complejo, sino un recordatorio de que fuiste mucho más fuerte de lo que te pensabas. 




Noemí Carnicero Sans.

2 comentarios:

  1. Puuuf Noe que pasadarde texto. No he llorado porque lo he leído en el bus y no es plan, pero... OLE OLE Y OLE!

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