lunes, 23 de septiembre de 2013

ENTREVISTA VICTOR KUPPERS

VICTOR KUPPERS

"Elegir nuestra actitud es la gran libertad y responsabilidad que tenemos los seres humanos."





NACIDO EL 23 DE MAYO DE 1970 EN EINDHOVEN,(HOLANDA).VIVE ENTRE BARCELONA Y ORDINO (ANDORRA). LICENCIADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS Y DOCTORADO EN HUMANIDADES. TRABAJA COMO FORMADOR Y CONFERENCIANTE. ADEMÁS, IMPARTE CLASES DE DIRECCIÓN COMERCIAL EN LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE CATALUNYA Y EN LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA. CREE EN LAS POSIBILIDADES DE LAS PERSONAS, EN LA POTENCIACIÓN DE LAS ACTITUDES Y EN EL PODER DEL ENTUSIASMO. NO SÓLO CONOCE LA TEORÍA SINO QUE, ADEMÁS, LA PRACTICA.





¿En qué momento y por qué decides que tus conferencias y tu formación se van a enfocar hacia las capacidades personales?
Cuando me tocó trabajar en Estados Unidos hace 15 años descubrí el trabajo de Stpehen Covey y me enganchó. Era una nueva forma de enfocar la vida espectacular, mucho más gratificante.


Para motivarse, a veces, uno necesita fuentes externas de motivación que le recuerden que ir ebrio de optimismo es posible.  ¿Hay alguien que haya sido tu fuente de inspiración para convertirte en quien eres actualmente?
Mi fuente de inspiración la he encontrado leyendo muchos libros. Hay muchas personas fantásticas que me han marcado con sus escritos, que me han enseñado cómo hay que vivir. La que más, sin duda, la Madre Teresa de Calcuta. Hay una frase de Tolstoi que me gusta mucho que dice que "hay muchos tipos de conocimiento, pero hay uno que es mucho más importante que los demás: el conocimiento de cómo hay que vivir y ese conocimiento, muchas veces, se menosprecia". Me encanta porque me la creo. Mientras vivimos lo más importante es aprender a vivir bien, aprender a darle sentido a la vida. Los escritos de la Madre Teresa a mí me han ayudado mucho a hacerlo.


¿Por qué necesitamos a conferenciantes y autores que nos hablen de claves para afrontar nuestras vidas con optimismo? ¿En qué fallamos?
Sí, es verdad. Por desgracia los necesitamos cuando en realidad no decimos ni explicamos nada nuevo. Pero yo creo que las personas no necesitamos que nos digan las cosas, necesitamos que nos las recuerden, porque el día a día es muy acelerado y olvidamos muchas veces las cosas importantes. Vamos como pollos sin cabeza por la vida y a veces necesitamos a alguien para que nos ayude a ver que necesitamos ponérnosla. Es importante de vez en cuando hacer mas y desear menos. Todos sabemos la teoría, claro que si, pero lo importante no es saber, es hacer. Hay quien sabe y hay quien aplica, esa es la diferencia entre los cracks y los chusqueros. 

¿El optimismo es innato o se aprende?
Las dos cosas. Los expertos explican que hay factores genéticos, innatos. Pero también, afortunadamente, hay expertos que explican que las personas somos responsables de los hábitos que desarrollamos. De la misma manera que se puede aprender a comer con la boca cerrada, se puede aprender a ser lo más optimista que cada uno puede llegar a ser dada su genética. Y se logra mediante la repetición, el esfuerzo constante, hasta crear el habito. Es fácil de explicar y muy complicado de hacer, pero vale la pena la lucha. 


¿Cómo se puede sentir y transmitir entusiasmo con el panorama actual?¿Es posible, realmente, sobrellevar las situaciones extremas con un mínimo de optimismo?
El entorno en el que vivimos es muy complicado y sin duda tiende al desánimo. Casi todas las noticias que recibimos son negativas, las expectativas tampoco son muy positivas.Somos humanos, permeables al entorno, y por eso muchas personas están desanimadas, desesperadas, desbordadas. Hay una depresión colectiva. Y por supuesto tenemos derecho a perder el ánimo, faltaría más, hay elementos objetivos en el entorno actual para que así sea, pero tenemos que darnos cuenta que si perdemos el ánimo, lo hemos perdido todo: la ilusión, la pasión, la alegría, la proactividad y la energía para seguir adelante. Vivimos de nuestro estado de ánimo, es nuestro motor, y si lo perdemos afecta a todos los ámbitos de nuestra vida, tanto personal como profesional. Por eso tenemos que cuidarlo, cada uno tiene que hacerse responsable de su actitud, de su motivación, porque frente a la crisis, los problemas, las preocupaciones, el dolor y las injusticias podemos recurrir a la amabilidad, la solidaridad, la paciencia, la generosidad, la integridad, el compromiso y otras muchas actitudes que podemos elegir libre y responsablemente para ir por la vida con ilusión. Elegir nuestra actitud es la gran libertad y responsabilidad que tenemos los seres humanos. Es verdad que las circunstancias condicionan, es verdad que el entorno influye, pero al final tenemos ese pequeño espacio que nos pertenece a cada uno en el que elegimos la actitud con la que afrontamos las cosas.


¿Qué falta en este país?
Falta más amabilidad, más educación, más capacidad de trabajo, más honestidad.

¿Y qué sobra?
Sobra el egoísmo, la codicia y la avaricia que vemos cada día también en nuestros dirigentes y directivos. Cuando los de arriba pierden la ética, los de abajo perdemos el respeto.


¿Por qué crees que tenemos la mala costumbre de complicarnos la vida cuando, en realidad, parece que todos quisiéramos ser felices?
La vida es simple, no fácil, pero simple, y tienes toda la razón porque nos encanta complicárnosla o que nos la compliquen. Yo no sé por qué ocurre, quizá porque la felicidad es algo tan simple que nos parece mentira. La felicidad esta en ser, no en tener. Se trata de luchar cada día para ser la mejor persona que puedes llegar a ser, pero la sociedad valora mucho el tener, los medios nos bombardean que hay que tener, felicitamos a las personas por su coche, su reloj o su casa cuando en realidad deberíamos elogiar y admirar la amabilidad, la bondad, la alegría y otras virtudes que forman parte de la manera de ser de las personas.


3 Ejercicios diarios para sobrellevar el pesimismo o la angustia.
Hacer una lista de 10 cosas positivas que tienes en tu vida. Todos tenemos 10 problemas y siempre pensamos en ellos, pero también tenemos 10 cosas fantásticas en las que casi nunca pensamos. Ser agradecido con estas cosas, valorarlas, nos hace mas alegres. También podemos ponernos pequeñas ilusiones cada día. Lo mejor de la vida es gratis (o casi). Hay que aprender a vivir las cosas ordinarias de manera extraordinaria: un paseo, el placer de leer un periódico, disfrutar de una cervecita... Cada uno debe saber qué le hace ilusión. Pero hay que dejar de ser un cenizo y empezar a darnos cuenta de que hay muchas cosas fantásticas en la vida.


¿Cuál  crees que es nuestro principal error en cuanto a nuestras interacciones con los demás?
El ego. Pensar más en nosotros mismos que en el otro. Por eso no escuchamos, somos egoístas, envidiosos, impacientes, ...

¿Por qué vivimos en una sociedad en la que se desconfía tanto del ajeno?¿Deberíamos ser más confiados?
Es difícil contestar a esta pregunta. No lo sé, la verdad. Yo creo que, en esencia, todo el mundo es buena persona, nadie nace con la semilla de la maldad, pero la experiencia demuestra que en algunos entornos las personas se han estropeado, por eso somos prudentes. En Ordino, por ejemplo, puedo dejar la bicicleta sin atar porque sé que nadie la robará. Ahora escribo desde el AVE entre Barcelona y Madrid y veo que hay maletas encadenadas para que no las roben. Me choca, pero imagino que la prudencia deriva de la experiencia y de lo que vemos en la sociedad actual. 


¿Hay que tener una meta en la vida para darle sentido a ésta o podemos vivir sin objetivos?
Sin duda hay que tener metas. Tener una meta hace que tengas motivación por alcanzarla.Cuando uno tiene un proyecto profesional que le gusta va motivado, chutado, va como una moto. Hay personas que tienen un proyecto para su vida y van eufóricos cuando están haciendo las cosas que les acercan a esa meta. Si vamos al grano y quitamos todo lo superfluo, nos damos cuenta que el gran objetivo de esta vida es luchar cada día para ser la mejor persona que puedes llegar a ser y ayudar a los demás a ser más felices. Y cuando uno lucha por ese objetivo, entonces va chutado por la vida sin necesidad de estímulos externos.


Tú has sido emprendedor. ¿Por qué?
Por obligación. Decidí dejar mi trabajo y hacer las cosas por mi cuenta porque me gusta la libertad, porque me gusta estar el máximo tiempo con mi familia, porque descubrí que era fantástico no aguantar a un jefe y porque vi que era un inútil dirigiendo personas. Así que me creé un puesto de trabajo a medida y me auto-contraté.


¿Qué buenos motivos deberían impulsarnos a emprender?
Ayudarnos a ser mejores y ayudar a las demás personas a ser mejores y a vivir mejor.


¿Para ser emprendedor es condición necesaria ser optimista?
No. Si no lo eres, lo aprenderás cuando te des cuenta de lo necesario que es. Creo yo.


Como profesor y formador especializado en técnica de ventas, actitud y capacidades personales, ¿cómo relacionarías el marketing, el ser emprendedor y la actitud?
El ámbito comercial y la actitud van de la mano. Para vender, para entusiasmar al cliente es necesario un gran producto a un precio competitivo. El problema es que muchas empresas pueden ofrecer eso, la diferencia está en la capacidad de enamorar al cliente que sólo tienen las personas, y esa capacidad tiene que ver con su actitud y su manera de ser.

Actualmente, hay muchos jóvenes que se encuentran en una situación de estancamiento en la que no pueden estudiar por escasez de dinero, ni trabajar por falta de empleo. ¿Qué les dirías? ¿Alguna estrategia relacionada con la actitud para salir de esa peligrosa espiral?
Que intenten resolver sus problemas contestando preguntas que empiecen así; "yo que puedo hacer para ...", y que borren de su vocabulario estas dos palabras "es que". 

¿Y para aquellos que están atravesando graves dificultades económicas que les impiden, prácticamente, subsistir con lo que tienen?
Lo mismo. La vida tiene dramas, por supuesto: el fallecimiento de un ser muy querido, enfermedades gravísimas, problemas económicos bestiales que impiden llevar una vida digna, etc. Eso son dramas y los dramas, por desgracia, no siempre tienen solución. En estas circunstancias uno tiene todo el derecho a perder su ánimo, su manera de ser, a rebelarse, a ser negativo. El problema está en las personas que no tenemos dramas y encima somos unos cenizos, unos merluzos y unos quejicas. Los que no tenemos dramas estamos para ayudar a los que sí los tienen y lo mínimo que se nos puede pedir es ser agradecidos y valorar lo que tenemos. No resignarnos, no conformarnos, pero si valorar lo que va bien. Si no, perdemos la alegría por tonterías y no tenemos derecho.

¿Cuál es el mejor “consejo de vida” que le darías a tus hijos?
Se lo repito muchas veces y ya piensan que soy un pesado. En la vida el único objetivo es ser buena persona, la mejor que puedes llegar a ser, y ayudar a todas las personas que puedan a ser más felices. El resto, todo lo demás, es secundario. Hay una frase brutal de la Madre Teresa de Calcuta que supone el mejor consejo que se puede dar para tener una vida con sentido: "que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz". Me parece espectacular. Si esta frase se pudiera aplicar a ti, sin duda serias una persona brutal. Pero lo mas brutal de todo es que si lo piensas bien, solo depende de ti que se te pueda aplicar.

Gracias a Victor por concederme esta entrevista. Pero, sobre todo, por su generosidad, compromiso, rapidez y, en definitiva, por su admirable labor social. 

...



Y, si esta entrevista te ha suscitado curiosidad, necesitas un ápice de motivación para terminar de encender tu motor,o quieres conocer cómo se desenvuelve Victor en una conferencia y cómo consigue transmitir entusiasmo a través de reflexiones o recordatorios vitales, ES IMPRESCINDIBLE que no te pierdas este vídeo (se lo agradecerás ;)): http://www.youtube.com/watch?v=qQ5mP2dzJi4&list=FLuNUo3xnHekZzx23VXAXv-Q 


Si, en cambio, eres más de letras, Victor tiene dos libros publicados que quizás te interesen: 
http://www.kuppers.com/libros.html Desde aquí podéis acceder al primer capítulo de cada uno de sus libros.

lunes, 16 de septiembre de 2013

QUERIDO QUEJICA

Esto es lo que pasaría si un día, EL SUEÑO DE TU VIDA (y no me refiero a una persona real, sino a aquella idea que tuviste y que nunca llevaste a cabo, al deseo más intenso que has tenido desde que tienes uso de razón, a la ilusión que protagonizaba/protagoniza cada una de tus semanas) se enfadara.
El sueño de tu vida que, quizás, en algún momento hayas arrinconado. El sueño del que te has olvidado, el sueño por el que has decidido, finalmente, dejar de luchar. ¿Y si este SUEÑO te escribiera una carta? ¿Podría ser algo así? :


Querido quejica,

Lo siento. Sí. Lo siento de verdad, porque hoy tus excusas no me sirven. Y es que hoy nos hemos levantado revoltosos, bichos, picarones, y nos apetece que pongas tus sueños en su sitio. Es decir, que nos pongas a nosotros a la altura que tus ganas, a veces, parece que se merecen.

Y es que nos confundes. Porque realmente queremos conocerte, queremos que consigas llegar a nosotros. Pero tengo que decirte, sin dejar de hablar en representación de todos los sueños que has tenido y continúas teniendo que, a veces, nos sorprendes. Y siento decirte, que para mal. Sin embargo, ahora, voy a hablar concretamente de mí.

Me pregunto a qué estás esperando. Llevo años intentando seducirte para que, cual típico galán, te acerques a coquetear conmigo para terminar enamorándote de mí y quedarte a mi lado. ¿Y qué he conseguido hasta ahora? Absurdos coqueteos.

Sólo conozco de ti aquellos períodos intermitentes bipolares en los que unos días te levantas decidido a ir a por todas y, otros, reniegas de mí excusándote en que soy demasiado difícil de alcanzar. Pero entonces, ¿qué quieres? ¿Coqueteos pasajeros con sueños de verano? ¿Besos traicioneros de sueños disfrazados? ¿La comodidad que te ofrece mi enemiga la estabilidad?

Sí, sí. Ya sé que ella es muy cómoda, que parece que nunca te vaya a traicionar. Pero, ¿sabes qué? Te traiciona con la mayor de sus armas. Porque mientras más a gusto estés con ella, más lejos estarás de mí. Quédate en su cama, duerme con ella todas las noches, pero ojo, porque sabes que cada vez que cierres los ojos, yo voy a estar ahí.

Y es que yo soy TU SUEÑO, y también la representación de aquellos que dejaste ir. Porque era más cómodo dejar de luchar por mí y conformarte con una vida más tranquila. Era mejor no arriesgarse y, así, no perder. Pero te recuerdo que sin intentarlo estás perdiendo lo mejor de tu vida: la posibilidad de cumplir un sueño, es decir, la oportunidad de alcanzarme a mí. Y, también, lenta e inevitablemente, también vas acercándote a lo peor de ella: a aquellos momentos de “y si lo hubiera intentado”, “qué hubiera pasado si”, “me arrepiento de no haberlo hecho” y a los de “ahora ya es demasiado tarde”.

Y es que, de hecho, te lo va a parecer. Porque llegará un momento en que yo sea demasiado vieja: me costará escucharte, verte con nitidez y atenderte como podría haberlo hecho en tiempos pasados. No será imposible la conquista, pero sí más difícil que si lo hubieras intentado la primera vez que pensaste en mí.

¿Te acuerdas?
Aquella primera vez…

La primera vez que crucé tus pensamientos y los protagonicé. La primera vez que imaginaste cómo sería el momento de conocerme, de alcanzarme, de conseguirme. La primera vez que te brillaron los ojos, siendo yo el principal motivo. La primera vez que pusiste en marcha el proyecto, el plan de acción. Cuántas primeras veces y qué poca continuación en cada una de ellas.

¿Cuándo te rendiste? ¿Quién te convenció de que era imposible llegar hasta mí? ¿Dónde se acomodaron tus ganas de luchar? ¿Quién te emborrachó de falsa realidad? Porque ojo, conseguirme siempre ha dependido de tus ganas, de tus esfuerzos y de la ilusión que realmente te hacía pensar en la posibilidad de llegar a conseguirlo. ¿Es que quizás no me quisiste tanto?

Hoy, he decidido escribirte esta carta para informarte de que un día, hace mucho, mucho tiempo, me enamoré de la posibilidad de que tú fueras feliz. El mismo día en que tú, por primera vez, pensaste en mí. Y he venido aquí a transmitirte, mediante estas frases, que te voy a esperar. Que incluso yo, el mayor de tus sueños, conserva la paciencia que tú no has tenido para luchar por mí, por ti mismo.

Yo, aún, deseo que me consigas.

Siempre he sido tu sueño así que, por favor, lucha por mí.


Firmado: El sueño de tu vida.


Noemí Carnicero Sans.

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA DECISIÓN DE MI VIDA




Juan José Sáez Cascales / 23 años / Lleida / Estudiante

Motivación para escribir en "Tengo algo que contar":
Básicamente, mi motivación principal es difundir de mi mensaje, pues tiene que ver con las decisiones y, concretamente, trata sobre mi historia y sobre cómo enmendar las decisiones erróneas, todo ello enfocado al ámbito profesional.


Alguien dijo una vez que las grandes decisiones suelen tener más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y el sentido de la razonabilidad. Mi historia trata de eso mismo: de las decisiones. 
De aquellas que se toman indeliberadamente y, en particular, de aquellas cruciales en la vida que marcan un antes y un después. Aquellas que, tras ser deliberadas y asumidas, suponen un giro de 180 grados en tu vida.

Mi nombre es Juan José, y hasta el día 2 de julio de este mismo año, era un proyecto de jurista/aspirante a juez. 
Ese día, muy a mi pesar, decidí dejar mi carrera. 

No soy el primero al que le pasa algo así, ni mucho menos seré el último pues, inevitablemente, todo sucede muy rápido a la hora de escoger tu futuro: apenas tienes 18 años cuando te encuentras sometido a la presión de decidir qué quieres hacer con tu vida. Eso, lamentablemente, da lugar a que muchos (me incluyo) nos movamos por inercia, decidamos ‘a ciegas’ qué rumbo va a tomar el camino de nuestra vida y, por miedo al fracaso, acabemos eligiendo aquello más cercano a nuestra zona de confort, esto es, aquello que nos resulta más cómodo. 
Yo mismo me equivoqué. 

Decidí estudiar derecho, pues siempre ha sido una carrera que me ha llamado la atención por el alto nivel de conocimientos que te aporta sobre la vida en general y por el gran abanico de posibilidades que brinda una vez acabas tus estudios. 
Creí que con mi elección me aseguraba un futuro y que, por ello, hacía lo correcto. Sin embargo, por aquél entonces mi corazón ya me estaba pidiendo a gritos que girara el timón rumbo a la moda, ámbito que tanto me ha gustado siempre. No obstante, no quise escucharlo y, ya se sabe: cuando actúas sin escuchar al corazón, te sucede lo que a mí, quien tras 4 años intentando tirar la carrera adelante, con sus más y sus menos, no ha podido más. 
El último año ha sido caótico, y he comprendido que mi vida debía dar sí o sí un giro bastante drástico para amoldarse a mis sueños, aspiraciones y expectativas (que apuntaban firmemente y desde ya hacía tiempo al mundo de la moda). 

Antes de conocer los resultados finales del curso, sin embargo, mi intención era acabar el grado, ya que por un año más no me iba a morir. Realmente creía que podía y quería hacerlo, por mí, para tener algo asegurado el temido ‘día de mañana’. 
El caso es que mi situación, vista tanto desde el plano académico como del emocional, no me lo permitió. Con todo, tenía un total de 5 asignaturas suspendidas, por lo que no llegaba a los 150 ECTS mínimos para poder optar a hacer el trabajo de final de grado y (creo) el practicum. 
Precisamente por ello, el hecho de acabar la carrera implicaba aguantar 2 años más (con su consecuencia económica, que va en auge por lo que estamos viendo), cosa que, habida cuenta de las circunstancias, siendo lo más ajustado a la realidad posible, no vi factible; es más, di por sentado que acabaría destruyéndome por completo. De hecho, podría resumir mi experiencia (estrictamente académica) en la facultad de derecho con una sola palabra: FRUSTRANTE. 

No descubro nada nuevo remarcando el hecho de que en esta carrera la relación esfuerzo-resultado, en ocasiones, no es del todo lícita. En mi caso, estas ocasiones han sido la mayoría, y esto ha podido conmigo. He llegado incluso a sentirme un fracasado en varias ocasiones y derramar cuantas lágrimas haya derramado por ello. Perdí hasta la última pizca de motivación que tenía antes de descubrir lo que me estaba pasando, así que dije basta. No me vi ni me sentí capaz de aguantar 2 años más así. 

Quise, por fin, dejar atrás las desilusiones y los llantos y poder sentirme realizado, estar motivado de nuevo y amar lo que hago, y volver a ver en mí el chico de excelentes que siempre he sido. Mi objetivo, por tanto, no es dejar de estudiar. De hecho, voy a cursar otra carrera: diseño y comunicación de moda, en Madrid, pues (ahora sí) tengo clarísimo que mi futuro está en el mundo de la moda y voy a por todas.

Por fortuna, yo soy de los que cree que más vale una retirada a tiempo que una derrota y, aunque tarde (más vale tarde que nunca, también), por fin he decidido. 

Se podría decir que el pasado mes de julio analicé mi caso, deliberé, juzgué e hice ejecutar lo juzgado, pero esta vez siendo yo mismo la parte activa del proceso, el proceso de mi vida. Ahora, aunque no tenga certeza de lo que me depara, lo veo todo más claro, y eso me empuja a seguir hacia adelante. 

Y es que, como bien dijo el novelista, dramaturgo y letrista brasileño Paulo Coelho, uno jamás debe dejar que las dudas paralicen sus acciones, sino que debe tomar siempre todas las decisiones que necesite tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que está decidiendo correctamente. 
Por ello, este loco entusiasta cargado de ilusiones espera que su palabra pueda animar a todos aquellos que crean que están en el lugar equivocado a que hagan un alto en el camino y reflexionen sobre su futuro haciéndose dos simples preguntas: 

¿Por qué hago esto? 
¿Qué espero conseguir con ello? 

No tener respuesta os dará la respuesta que necesitáis. Nunca penséis en lo que vayan a opinar los demás, ni tampoco escuchéis al primer majadero que os diga que por no acabar una carrera estáis errando, pues es vuestro error, y sois vosotros y sólo vosotros los que debéis decidir para ser felices.

lunes, 2 de septiembre de 2013

ESPERANZAS CONGELADAS

Esperanzas congeladas.
Un texto que habla sobre algo que, muchos de nosotros, hemos sentido en algún momento. 
Aquella temporada en la que crees que eso de las "medias naranjas" es un insulto a tu esperanza. Aquellos días en los que crees que, ni con el mayor de los milagros, hay nadie que pueda encajar contigo. Un texto con mucho amor, con mucha esperanza a pesar de la desesperanza que leeréis entre sus líneas. Un reclamo al milagro esperado. Un optimismo que se esfuerza en salir por la brecha que se ha abierto paso entre el pesimismo en el que muchas veces nos ancla la decepción de las relaciones pasadas.
Disfrutadlo:

Te necesito.

Te necesito, precisamente, porque no te conozco. Te necesito porque aún resiste en mí la última pieza de un puzle que hasta ahora ha parecido no encajar en ninguno. Te necesito, porque estoy a punto de dejar de creer en ti.

Ya ni si quiera hablo de amor. No, no. Hablo de algo más. Porque he aprendido a no conformarme. Ni si quiera hablo de una emoción pasajera que nazca con un atardecer y muera durante el alba. No. Porque estoy cansada.

Estoy cansada de los moldes que cada historia ha ido poniéndole al corazón. Y es que le han puesto tantos, que ya se ha quedado sin forma. Estoy cansada de promesas tan eternas como lo que dura una vuelta entera al reloj de pared del comedor. Cansada de no sentir lo que debería, de no sentir lo que podría.

Por eso, te necesito. Y no debes ser un cualquiera.  Ni el primero que se cruce conmigo con un piropo entre los labios, ni el que se quede a mi lado acompaňándome en mi penúltima copa, ni el que intente robarme el último baile. No.

Porque debes ser TÚ. El que no se parezca a nada ni nadie. El que marque precedente, antecedente, huella y cualquier otra palabra o expresión que se refiera a un antes y un después. El que multiplique el sentido de mi vida, el que nunca reste mi existencia ni divida mi forma de ser.Tú, la aguja que aún no ha aparecido entre todo el pajar que ya he encontrado.


El que entienda la felicidad desde mis ojos, el que busque mi dulzura con cada gesto. El que se quede sin palabras al describirme, el que se esfuerce en convertirlo en lo más parecido a ideal.

Porque no quiero una mano que me coja con flojera, ni dos besos seguros a cambio de 8 con sabor a dudas, ni romances que lo único que entienden de comprometerse, son los verbos comprar y meter. Y es que no quiero si quiera tener que disipar dudas, tener que convencer de que somos lo que nunca llegaremos a ser.

Porque te quiero a ti. El que sabe que se ha metido en una compra "compro-metida", y que ha comprado mi amor sin pensar en la garantía.  Un amor con el único sabor a libertad que ofrece la que te permite ser tú mismo a su lado, y no aquella libertad que se prueba en otros labios. 


Quiero al que meta mi capacidad de querer en su caja fuerte, rescatándola cuando me puedan los nervios, cuando se transformen en cabreo. Porque quiero al que no tira la toalla, el que no se rinde, el que no flaquea. 

Y, además, quiero un amor que no valga demasiadas penas. Un amor que intente transformar todas las penas en alegrías. 

Por eso, te necesito.

Para volver a recuperar partes de mí en las que estoy a punto de dejar de creer. Porque no tengo más fuerzas para volver a equivocarme. Por eso te digo, chico, que si no eres TÚ, no aparezcas. Porque sola, soy mucho más capaz de conservar mi esperanza.

Así que, cuando llegue el momento, cuando por fin seas TÚ, no es necesario ni que me avises. Ya he dejado mi corazón preparado en el congelador. En el mismo donde guardo todas las partes de mí que se resisten a abandonarme. Sí, ahí, en el congelador de las esperanzas casi rotas. 


Por eso, hasta que no seas TU, no voy a sacar nada, no sea que termine por estropearse definitivamente.


Cuando llegues, abre el congelador, saca el corazón deforme que veas y deja que se descongele poco a poco. Tendrás que ayudarme a hacerlo. Y es que su proceso de descongelado dura un "para siempre". 

No habrá vuelta atrás. 







Noemí Carnicero Sans