lunes, 16 de septiembre de 2013

QUERIDO QUEJICA

Esto es lo que pasaría si un día, EL SUEÑO DE TU VIDA (y no me refiero a una persona real, sino a aquella idea que tuviste y que nunca llevaste a cabo, al deseo más intenso que has tenido desde que tienes uso de razón, a la ilusión que protagonizaba/protagoniza cada una de tus semanas) se enfadara.
El sueño de tu vida que, quizás, en algún momento hayas arrinconado. El sueño del que te has olvidado, el sueño por el que has decidido, finalmente, dejar de luchar. ¿Y si este SUEÑO te escribiera una carta? ¿Podría ser algo así? :


Querido quejica,

Lo siento. Sí. Lo siento de verdad, porque hoy tus excusas no me sirven. Y es que hoy nos hemos levantado revoltosos, bichos, picarones, y nos apetece que pongas tus sueños en su sitio. Es decir, que nos pongas a nosotros a la altura que tus ganas, a veces, parece que se merecen.

Y es que nos confundes. Porque realmente queremos conocerte, queremos que consigas llegar a nosotros. Pero tengo que decirte, sin dejar de hablar en representación de todos los sueños que has tenido y continúas teniendo que, a veces, nos sorprendes. Y siento decirte, que para mal. Sin embargo, ahora, voy a hablar concretamente de mí.

Me pregunto a qué estás esperando. Llevo años intentando seducirte para que, cual típico galán, te acerques a coquetear conmigo para terminar enamorándote de mí y quedarte a mi lado. ¿Y qué he conseguido hasta ahora? Absurdos coqueteos.

Sólo conozco de ti aquellos períodos intermitentes bipolares en los que unos días te levantas decidido a ir a por todas y, otros, reniegas de mí excusándote en que soy demasiado difícil de alcanzar. Pero entonces, ¿qué quieres? ¿Coqueteos pasajeros con sueños de verano? ¿Besos traicioneros de sueños disfrazados? ¿La comodidad que te ofrece mi enemiga la estabilidad?

Sí, sí. Ya sé que ella es muy cómoda, que parece que nunca te vaya a traicionar. Pero, ¿sabes qué? Te traiciona con la mayor de sus armas. Porque mientras más a gusto estés con ella, más lejos estarás de mí. Quédate en su cama, duerme con ella todas las noches, pero ojo, porque sabes que cada vez que cierres los ojos, yo voy a estar ahí.

Y es que yo soy TU SUEÑO, y también la representación de aquellos que dejaste ir. Porque era más cómodo dejar de luchar por mí y conformarte con una vida más tranquila. Era mejor no arriesgarse y, así, no perder. Pero te recuerdo que sin intentarlo estás perdiendo lo mejor de tu vida: la posibilidad de cumplir un sueño, es decir, la oportunidad de alcanzarme a mí. Y, también, lenta e inevitablemente, también vas acercándote a lo peor de ella: a aquellos momentos de “y si lo hubiera intentado”, “qué hubiera pasado si”, “me arrepiento de no haberlo hecho” y a los de “ahora ya es demasiado tarde”.

Y es que, de hecho, te lo va a parecer. Porque llegará un momento en que yo sea demasiado vieja: me costará escucharte, verte con nitidez y atenderte como podría haberlo hecho en tiempos pasados. No será imposible la conquista, pero sí más difícil que si lo hubieras intentado la primera vez que pensaste en mí.

¿Te acuerdas?
Aquella primera vez…

La primera vez que crucé tus pensamientos y los protagonicé. La primera vez que imaginaste cómo sería el momento de conocerme, de alcanzarme, de conseguirme. La primera vez que te brillaron los ojos, siendo yo el principal motivo. La primera vez que pusiste en marcha el proyecto, el plan de acción. Cuántas primeras veces y qué poca continuación en cada una de ellas.

¿Cuándo te rendiste? ¿Quién te convenció de que era imposible llegar hasta mí? ¿Dónde se acomodaron tus ganas de luchar? ¿Quién te emborrachó de falsa realidad? Porque ojo, conseguirme siempre ha dependido de tus ganas, de tus esfuerzos y de la ilusión que realmente te hacía pensar en la posibilidad de llegar a conseguirlo. ¿Es que quizás no me quisiste tanto?

Hoy, he decidido escribirte esta carta para informarte de que un día, hace mucho, mucho tiempo, me enamoré de la posibilidad de que tú fueras feliz. El mismo día en que tú, por primera vez, pensaste en mí. Y he venido aquí a transmitirte, mediante estas frases, que te voy a esperar. Que incluso yo, el mayor de tus sueños, conserva la paciencia que tú no has tenido para luchar por mí, por ti mismo.

Yo, aún, deseo que me consigas.

Siempre he sido tu sueño así que, por favor, lucha por mí.


Firmado: El sueño de tu vida.


Noemí Carnicero Sans.

2 comentarios:

  1. Un senyor text!!! Em quedo amb "sólo conozco de ti aquellos períodos intermitentes bipolares en los que unos días te levantas decidido a ir a por todas y, otros, reniegas de mí excusándote en que soy demasiado difícil de alcanzar". Em sona tant... Jajajaja :D ARTISTA!!!

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  2. Qué texto más bueno! Enhorabuena! Te ánimo a escribir sobre cuando dos personas han estado juntas y uno de los dos (mayoritariamente él) no quiere contactar o dar explicaciones o aclarar el por qué de la ruptura.

    Un abrazo!

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