domingo, 28 de diciembre de 2014

EL CEREBRO ES GILIPOLLAS

El cerebro es gilipollas.

No hay más.

Porque no es normal que tras millones de años de evolución aún no haya aprendido a funcionar en la dirección en la que lo hace nuestro corazón. 

No es normal.

No es normal que un “adiós” para nuestro corazón signifique un “hasta luego” en nuestro cerebro. Un hasta luego que sucede cada nanosegundo de nuestra vida justo desde el momento en que decidimos terminar nuestra historia. Una historia de la que nos despedimos con punto final, tratando de no salpicar con tinta las cercanías de ese punto sobre el papel, no fuera a ser que a alguno de los dos aquello le parecieran puntos suspensivos.

No es normal.

No es normal que mi cerebro se empeñe en recordarte en cada gesto que no nace de tus manos, en cada mirada que me cruzo sin tus ojos y en cada palabra que no suena con tu voz. No es normal que me empeñe en olvidarte y él, que tan bien conoce cada esquina de tu cuerpo, consiga colarme los recuerdos por un recoveco del corazón.

Aquel recoveco que tan bien conoces. 
El partido en dos.
El que será tuyo para siempre.

Y es que verás, hoy he hecho una lista. Una lista con todas tus manías, con todos tus defectos y con todas tus virtudes. Una lista con todas aquellas cosas que nunca quisiera olvidar de ti: la persona que ha formado parte de mi vida, la que a día de hoy forma también parte de  mí. Una lista que ha terminado humedeciendo mis lágrimas y, al mismo tiempo, al revés. Un papel humedecido por la amarga resignación a la que se aferra el olvido. 

La de que a pesar de tener tan buenos motivos para quedarme, tuve alguno más para marcharme.  

La de que tanta alegría no valiera la pena, porque la pena solía ganar todas las batallas. La de que un “me quedo” o “me voy” significara un jamás o un para siempre, un todo o nada. La de que no exista término medio para el cerebro para mantener en mi vida a quien ayer lo significó todo y a día de hoy, para el corazón, deba significar mucho menos que tanto. 

Porque no, (ex)cariño, nunca significarás NADA.

Por eso, y aunque el cerebro algún día deje de recordarme que exististe en mi pasado con cualquier cosa que haga en mi presente, déjame que te llore.

Así, de vez en cuando.

Deja que incluso olvidándome de ti, me permita algún día entre lágrimas. Que llore cada buen momento que pasamos juntos aun a riesgo de recordarlo sin la nitidez que hace poco me permitía percibirte aún con mis cinco sentidos.  

Deja que no tire estos años a la basura. 

No quiero mantener la tapa bajada. Quiero levantarla de vez en cuando para oler lo que se pudrió, para mantener lo que sigue vivo y, cuando llegue el momento, arrojarlo al contenedor. Quiero oler todo lo que me duele para, cuando se le vean los huesos a los recuerdos, estar segura de que ha llegado el momento de cambiar de bolsa. 

Una bolsa en la que, por fin, el vacío tenga algún sentido. 


Fdo: Noemí Carnicero Sans.






lunes, 22 de diciembre de 2014

A LA ATENCIÓN DE CIERTOS CONTRATANTES



Iuiu Ruiz / 26 años / Girona / Psicólogo 

Motivación para escribir en "Tengo algo que contar"
Estoy cansado de esta cultura que han instaurado. No hay decencia, no hay humanidad. Para ellos sólo somos números, un recurso, algo desechable y que pueden sustituir cuando les apetece. Y eso cansa, cansa mucho. Tanto, que al final te dan ganas de no hacer nada. 

Tema: 
Laboral. Indefensión aprendida. Psicología. Psicólogos que no son psicólogos.

A LA ATENCIÓN DE CIERTOS CONTRATANTES 

A la atención de ciertos contratantes:

Hace tiempo que quería dirigirme a una parte de vosotros porque hay algo que me molesta en referencia a un aspecto que creo que no tenéis en cuenta en la selección de personal, y es la dificultad que parece que tenéis algunos para contestar a alguien que se ha tomado el interés de dedicar parte de su tiempo en dirigirse a vosotros para intentar formar parte de la empresa a la que pertenecéis. 

De verdad, no es tan complicado. Sólo es tiempo. Únicamente hay que sentarse delante de la pantalla, abrir el correo electrónico y contestar a las personas que te han mandado su candidatura. No hace falta que tomes gran parte del día en realizar esta tarea, media hora como mucho está bien, y lo que no puedas hacer hoy, déjalo para mañana. No siempre hay que hacerle caso al refranero popular. 

Tampoco hace falta que sea un gran discurso, solamente demostrarle a la persona que te has mirado su material. Quizás no es el perfil que te interese en ese momento, quizás lo guardes para un futuro, quizás lo quieras si te demuestra algo más. Pero dilo, es la única manera que la persona pueda saber si las acciones que está realizando son las adecuadas o debe modificarlas. 

Somos seres sociales y el mundo 2.0 debería servir para facilitar la comunicación, no para poner una barrera entre las dos partes. La razón por la que he tenido que apostar por las acciones offline es precisamente ésta, por la ley del silencio que parece imperar en muchas organizaciones. ¿Es que acaso no somos dignos para recibir una respuesta? ¿No nos merecemos ser tratados como personas en lugar de usuarios? No somos trolls, somos trabajadores. 

Y os diré más. Si no sois psicólogos puedo entender vuestra manera de actuar. Pero los que lo sois, apreciados colegas, ¿por qué lo hacéis? Lo único que conseguís con esta omisión es el fomento y el incremento de la indefensión aprendida. Al igual que yo y que muchos otros compañeros habéis estudiado este fenómeno. Sabéis que se trata de la pasividad que va desarrollando una persona al tener la sensación subjetiva de no poder hacer nada para revertir una situación aversiva. 

Porque…, sí, señoras y señores, el estar sin trabajo y el ser ignorado es una situación aversiva aunque pueda no parecerlo. El hecho de ir mandando diferentes candidaturas, con diversos tipos de formatos y acciones, y no recibir respuesta alguna, hace que poco a poco muchas personas vayan asumiendo que las responsables de que no encuentren trabajo son ellas. Piensan que no son suficientemente buenas, que no valen para trabajar o que su perfil no es el adecuado para la situación actual. 

¿Por qué creéis que los jóvenes se van? ¿Por qué pensáis que las depresiones han aumentado? Porque no hay esperanza, porque no se ve luz, nada de oportunidad. Y no toda la culpa es del PP y de la crisis. Una parte de la culpa de esta falta de esperanza es de algunos que contratáis, que sois incapaces de dar un pequeño feedback.  

El poder de un mail es más fuerte de lo que parece. Las palabras albergan esperanza. Y saber que eres persona y no una herramienta de hueso y carne ayuda a seguir adelante. 
Un poco de humanidad, por favor. Un poco de humanidad. Que con un simple mail podéis demostrarla. 


 masde3mesesparado.blogspot.com 
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martes, 16 de diciembre de 2014

MIGUEL ANGEL REVILLA

"Ahora tal vez no somos del todo conscientes de lo que estamos perdiendo cada vez que un joven abandona España, las consecuencias las vamos a ver en el futuro."



Miguel Ángel Revilla, economista y político centrista español nacido en Salceda, Cantabria. Uno de los políticos mejor valorados según las encuestas. Séptimo Presidente de la comunidad autónoma de Cantabria y actual secretario general del Partido Regionalista Cantabria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Banca y Bolsa por la Universidad del País Vasco. Además, es director de banco en excedencia y profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Cantabria. Miguel Ángel Revilla representa uno de los políticos más mediáticos de nuestro panorama actual. Para algunos, un político íntegro, leal y cercano. Para otros, un traidor y oportunista.  No obstante, si en algo están de acuerdo todos, es que se trata de un hombre enamorado y obsesionado de y por su tierra.  

 

Hola Miguel Ángel. En primer lugar, muchas gracias por sacar unos cuantos minutos de tu ajetreada agenda para compartir con nosotros un pedacito de tu experiencia. Es un placer tenerte aquí con nosotros. Comencemos, entonces, por el principio… 

-¿Por qué decidiste dedicarte a la política?
Mis inicios en la política estuvieron motivados por la exclusión de Cantabria del mapa preautonómico que comenzó a diseñarse a la muerte de Franco. La defensa de la autonomía fue mi primera motivación, primero a través de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC), fundada en 1976, y posteriormente mediante el Partido Regionalista de Cantabria, creado en 1978 para concurrir a las elecciones municipales del año siguiente y luchar por la autonomía desde los ayuntamientos.

-¿Fue por vocación o porque los acontecimientos fueron empujándote a tomar ese camino?
Yo soy un político vocacional y sin duda fue la vocación la que me motivó, aunque los acontecimientos también influyeron. En aquel momento yo era director del Banco Atlántico en Torrelavega y disfrutaba de una vida bastante acomodada, pero lo abandoné para luchar por mis ideas y, sobre todo, por Cantabria.

-¿Qué ha sido lo más duro, para ti, de participar en política? 
Los momentos más duros que me ha tocado vivir en política han tenido que ver siempre con el terrorismo. Es terrible ver de cerca a una familia que ha perdido a un ser querido por un asesinato bárbaro y sin sentido y, por desgracia, en España hemos sufrido mucho por esa causa.

-¿Has tenido que sacrificar algún aspecto de tu vida personal en beneficio de la profesional?
He sacrificado una vida acomodada, como te apuntaba hace un momento, pero no me arrepiento. Todo lo contrario, lo volvería a hacer. Cuando he tenido responsabilidades de gobierno, he vivido momentos inolvidables solucionando problemas cotidianos y ver en esos momentos las caras de satisfacción de la gente es la mejor recompensa. Ahora que estoy en la oposición, también me siento muy honrado por la oportunidad que tengo de denunciar tantas tropelías y atropellos que se están cometiendo en nuestro país.

-Hemos pasado de falta de información a sobreinformación en muy poco tiempo. Los ciudadanos han conocido, en la mayoría de los casos, qué sucedía tras los partidos que aplaudían. La fe de la gente, hoy en día, ya no es lo que era. ¿Es posible que volvamos, alguna vez, a recuperar esa confianza?
Tenemos que recuperarla, ése es el gran reto que tenemos que afrontar los políticos. Es necesaria una regeneración democrática en los partidos y en las instituciones para demostrar a los ciudadanos que la inmensa mayoría de los políticos somos gente honrada y volcada en la defensa de los intereses comunes. 

-Mucha gente, en tus palabras, encuentra un remanso de claridad. Hablas para que te entiendan y te atreves a decir lo que muchos piensan y, sobre todo, tantos callan. ¿Qué otros factores crees que han ayudado a que tanta gente te tenga como referente?
No sabría decirte, de hecho siempre me he preguntado qué ve la gente en mí y por qué me aprecia tanto. Yo me siento una persona muy normal y todavía me llama la atención despertar tanto interés en la gente. Creo que es porque hablo claro y me entienden, a diferencia de lo que ocurre con la inmensa mayoría de los políticos en nuestro país. 

-Se ha comentado que todo lo que ganas con tus intervenciones televisivas lo destinas a una causa social. Cuéntanos cuál es y por qué tomaste esta decisión. 
Yo nunca he cobrado por aparecer en un programa de televisión, pero es cierto que las productoras que los realizan ofrecen compensaciones económicas que, en mi caso, he destinado a organizaciones sociales como la Cocina Económica de Santander y la Fundación Asilo San José de Torrelavega. Creo que es la mejor forma de emplear ese dinero.

-Hay quien juega con la frase hecha de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Sin embargo, en algo habremos mejorado. De hecho, tu próximo libro se titula “Este país merece la pena”.  Por lo tanto, aún con la situación actual, ¿en qué crees que hemos mejorado? ¿Se puede hacer alguna lectura positiva de todo esto que está pasando?  
Incluso de las peores situaciones, siempre se pueden sacar lecciones positivas. Esta crisis ha puesto en valor por ejemplo la enorme solidaridad que existe en nuestro país, con gente que de forma totalmente desinteresada está dispuesta a ayudar a aquel que más lo necesita. En mi libro y en el programa de televisión que he tenido la oportunidad de realizar para Tele5, hay ejemplos maravillosos de solidaridad.

-A los de nuestra generación nos llaman “la generación perdida”. ¿Crees, realmente, que estamos ya tan determinados por las circunstancias actuales que esta etiqueta nos va a hacer justicia de ahora en adelante?
La verdad es que lo tenéis difícil y, en gran medida, sois una generación perdida, porque los mejores se están marchando del país en busca de oportunidades y salidas laborales. Ahora tal vez no somos del todo conscientes de lo que estamos perdiendo cada vez que un joven abandona España, las consecuencias las vamos a ver en el futuro, por lo que creo que sí, que esa etiqueta va a perdurar en el tiempo.

-¿Qué aconsejarías a aquellos que han perdido toda esperanza?
Es difícil ofrecer consuelo a quien ha perdido la esperanza, pero yo soy una persona positiva y no suelo tirar la toalla. Quienes se sienten así deben pensar que esta crisis va a pasar, como han pasado todas, y que siempre es posible hacer las cosas de otro modo y mejorarlas. Tenemos que darnos una oportunidad entre todos para devolver a este país al lugar que nunca debió abandonar.


lunes, 8 de diciembre de 2014

LO QUE NO ÉRAMOS

Perdona.

Perdona por haberme aferrado a la idea de que un “nosotros” tenía que ser sí o sí. Perdona por haber creído firmemente en la idea de que un “para siempre” podía ser nuestro apellido y perdona, sobre todo, por no haberlo podido cumplir.

Ayer vivía en un presente libre de pasado. Hoy vivo en un futuro muy distinto al que planeé. Un futuro en el que, de repente, no cabe tu nombre. Un futuro en el que muy lejos de coincidir con los sueños que tenía, me zarandea para que me ponga de nuevo en la posición de salida. Aquella en la que arrastrando lo que he aprendido, me permita reencontrarme con ella.  

Con esa parte que perdí:
Yo.

La misma que, a fuerza de quererte tanto, fue olvidándose de las reglas del juego. Aquellas en las que dabas para recibir y apostabas para ganar. Las reglas en las que invertías todo lo que tenías porque, creías, el riesgo de perderlo todo no entraba dentro de las posibilidades. Aquellas en las que endeudarte y que embargaran una parte de lo que eras no tenía lugar entre las alternativas. 

Lo aposté todo. 

Puse todo lo que tenía en tus manos. Puse en ellas mis sueños contigo, un futuro a tu lado y el compromiso más importante de todos: un lucharé hasta el final. Un final que, por suerte o por desgracia, ha llegado para deshacer las expectativas que ya no estábamos cumpliendo. Porque no, ya no llegábamos a la altura de lo que un día fuimos, ni a la altura de lo que los dos nos merecíamos que fuera.

Lo siento.

Siento sentir aún tu último abrazo. Siento soñarte sin querer, despertarme con la respiración entrecortada, que se me desgarre el alma y que cada uno de tus recuerdos me arañe el corazón. Porque sí, ya me llegas en color sepia, difuminado en nitidez y provocándome suspiros cargados de algo muy diferente a lo que alimentaba los primeros que escuchabas cerca de tu oído.

Pena.

La de que no haya podido ser. La de que nos mereciéramos algo mejor. La de que la felicidad no casara con nosotros y la de que todas nuestras virtudes no fueran suficientes para compensar lo que nos estaba pesando mucho más.

Lo que no éramos. 

Y ahora, y comenzando a ser consciente de la suerte que he tenido de que aparecieras en mi vida, lloro cada recuerdo mientras me despido de ellos diciéndoles “me alegro de haberos vivido”. Porque sí, he tenido suerte. Suerte de haberlos coleccionado a tu lado. Suerte de haberlos sentido e, incluso, suerte de que a día de hoy puedan formar parte de mi memoria.

Aunque duela.
Aunque duela tanto.

Porque cómo se supera. Cómo se supera un “no ha podido ser”. Cómo se supera lo que no hubieras querido tener que superar jamás. Superar un “lo dimos todo, pero no funcionó”. A ver, explícame cómo, porque yo quiero el atajo.

Quiero el atajo para dejar de sentir el dolor de la pérdida y, al mismo tiempo, la confusión de esta extraña recuperación. Quiero el atajo para volver a sonreír sin esforzarme y, sobre todo, el atajo para volver a estar a tu lado.

A tu lado pero esta vez, ya, sin que mi piel sea de tus manos. 



Fdo: Noemí Carnicero Sans.




lunes, 1 de diciembre de 2014

JORGE MARRON MARTIN


"El éxito de El Hormiguero radica en que tanto los invitados como los telespectadores consiguen desconectar del día a día durante esos tres cuartos de hora."




Jorge Marrón Martín. Nacido en Talavera de la Reina, Toledo, en 1980. Guionista, colaborador en El Hormiguero y en el programa radiofónico "Yu". También es integrante del grupo musical El hombre linterna, creador de la empresa de espectáculos "Tres calaveras huecas" y del programa "Peliculeros", en Paramount Channel. Inquieto por naturaleza y curioso por vocación.  


-Hola Marrón. Comenzando por el principio, cuéntanos… ¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeño?
Pues siempre quise ser algo relacionado con el arte: dibujante, actor, estrella del rock… pero nunca me lo imaginaba siendo mayor, me veía a mí mismo haciendo esas cosas con el formato corporal de aquel entonces: pequeñito y con gafotas.

-¿Cómo y cuándo comenzaste a dar tus primeros pinitos en el mundo artístico?
En las obras de teatro que hacíamos en mi colegio. Grandes producciones como “El calderero” de gran éxito de público y crítica… aunque en realidad el público y la crítica eran los mismos: los padres. Así que tampoco es que tuviera mucho mérito. 

-¿Cómo llegaste en 2006 al programa radiofónico de Pablo Motos?
A los pocos meses de que empezara “No Somos Nadie” quedó vacante un puesto de guionista. Pablo le preguntó a Juan y Damián (que ya eran amigos míos) si conocían a alguien que fuera igual de “tontorrón” que ellos. Le dijeron que sí, hice una prueba de guión que a Pablo le gustó, quedamos para comer y conocernos y ahí me contrató.

-Tras el éxito del programa, este se llevó a televisión. ¿Qué significó ese cambio en tu vida?
Pues imagínate, algo importantísimo. Éramos gente de radio, acostumbrados al ritmo y forma de trabajo de la radio que de repente se ponían frente a las cámaras para intentar trasladar el mismo espíritu de “No somos Nadie” a un formato visual… de primeras el vértigo era enorme, pero con mucho trabajo y apoyo entre nosotros lo conseguimos. 

-¿Qué es lo más divertido de trabajar en El Hormiguero? ¿Y lo más duro?
La gran variedad de experiencias que tenemos en el programa y poder vivirlas junto a tus amigos, eso no tiene precio. Lo más duro es que de Lunes a Jueves no tenemos vida social, nos pasamos todo el día allí (porque a parte de colaboradores también somos guionistas), pero con el buen ambiente que tenemos con nuestros compañeros lo duro es mucho menos duro.

-El Hormiguero recibió en 2008 un premio Ondas al mejor programa de entretenimiento. ¿Por qué crees que se ha convertido en un éxito rotundo que bate audiencia a diario?   
Yo creo que el éxito del programa radica en que tanto los invitados como los telespectadores consiguen desconectar del día a día durante esos tres cuartos de hora, y además conseguimos contagiarles el buen rollo que hay entre nosotros y el cariño con el que hacemos el programa.

-¿Compaginas tu paso por El Hormiguero con otros proyectos?
Sí. Juanito, Damián y yo tenemos una empresa juntos, “Tres Calaveras Huecas”, con la que hacemos guiones y espectáculos de monólogos, y también intentamos servir de plataforma para nuevos cómicos… es un poco devolver el mismo favor que nos hizo Pablo a nosotros con las nuevas generaciones, ya que hay gente con muchísimo talento. Además tenemos el programa “Peliculeros” en Paramount Channel con el que estamos encantados, y colaboramos con el programa de radio “Yu” una vez a la semana… vamos, que sólo nos falta aparcar coches en la puerta de Pachá por las noches.

-¿Qué es lo que más te ha costado conseguir hasta el momento?
Aprender el oficio de guionista con lo que ello conlleva, venciendo inseguridades y también controlando el ego (gran enemigo del ser humano) y es que como dice mi gran amigo Juan Herrera “un guionista es una rata con un folio”, y aunque suene raro es muy acertado.

-¿Y lo que más feliz te ha hecho?
Comprobar el cariño que nos tiene la gente y que tu trabajo sea valorado, tanto en nuestro país como fuera.

-¿Hay algo, a estas alturas, que aún te quede por hacer? ¿Algún sueño inconfesable?
Por supuesto, me quedan muchos sueños por cumplir todavía, por ejemplo escribir una serie o película de dibujos animados sería un sueño hecho realidad. 

martes, 11 de noviembre de 2014

ME PLANTO. QUIERO SENTIR




Silvia Aceitero / 34 años / Madrid / Coach personal & curiosa     

 Motivación para escribir en "Tengo algo que contar":
Es como un hogar virtual, aquí me siento muy cómoda compartiendo mi lado más personal (el profesional ya lo hago en el blog de mi web), y de paso poder invitar a otras personas a reflexionar sobre el tema que escribo. Me encanta cuestionarme la vida a través de ojos ajenos y este es mi pequeño granito de arena a la causa para que el resto podáis hacer lo mismo.

 Tema: Plantearte la vida y sentir.


ME PLANTO. QUIERO SENTIR


¿Qué nos ha pasado? 

En las últimas décadas parece que la vida nos haya enseñado a tejer una capa de gruesa piel alejándonos del núcleo de nuestro cuerpo, el corazón. Nos hemos esforzado tanto en aprender a no sentir y a ignorarnos, que el dolor ha tenido que encontrar un camino alternativo de escape ya sea en forma de migrañas, empachos, obsesionarnos con el deporte, sobre dedicarnos al trabajo o padecer del estómago. Todo vale en el juego de callar nuestras emociones. 

Sentirse bien parece ser motivo de envidia. 
Sentirse mal, sinónimo de fracaso. 
Sentirse cansado, una llamada a la culpa.
Sentirse herido, un ataque. 

Me planto. 

Quiero sentir. Quiero ser libre de sentir. Me declaro nudista del alma. Mi cuerpo no solamente alberga órganos y músculos que actúan en armonía para que yo siga aquí, si no que aloja algo mucho más importante en su interior: mis sentimientos. Inhalo acontecimientos y exhalo emociones para acumular experiencias. Mi alma al desnudo significa mostrarme tal y como soy al mundo, aunque respete sus reglas. Significa vivir en coherencia con quién he nacido y crecido y quién me acompañará hasta el final del camino.  

La acelerada rutina hace que cada día estemos más y mejor programados, pero menos y peor conectados. Conectados con lo que nos rodea. Conectados con quienes nos rodean. Conectados con nosotros mismos…

Me planto. 

La velocidad de este siglo ha succionado la virtud de la empatía. No somos capaces de entender a los demás porque fallamos incluso al entendernos a nosotros. Miramos, callamos, seguimos, pero no sentimos. 

Solucionar ha dejado de ser sinónimo de resolver. Solucionar significa ahora llenar el cuerpo y alma de tiritas y diagnósticos. Buscamos en el paracetamol o antidepresivos algo que acalle el sufrimiento que sentimos por no sentir. 

Me planto. 

Damos por hecho lo que tenemos mientras vivimos esclavos de la angustia de lo que nos falta, de todo el camino por recorrer. Nos anclamos en el pasado mientras rehusamos a vivir el presente. Nos preocupamos por el futuro como si contásemos con la capacidad de adivinarlo. 

Quiero sentir. 

Quiero sentir a mis amigos y con ellos. A mi familia y con ella. 

No quiero pasarme media vida adquiriendo miedos para pasarme la media siguiente luchando contra ellos. Ni quiero pasarme la vida acumulando cosas de más para echar luego las importantes de menos. 

Quiero sentir. 

Porque por algo la naturaleza nos ha dotado con al menos cinco formas diferentes de hacerlo, y es parte de lo que damos por hecho. 

Los ojos no son solamente para ver, si no para observar. 
Las orejas no deben ceñirse a oír, sino a escuchar. 
La nariz nos da la oportunidad de respirar, pero también la de deleitarnos con olores. 
El gusto nos deja percibir la diferencia entre ingerir y saborear. 
Y el tacto es ese gran desconocido que nos acerca a cualquier textura. 

Quiero sentir. 

Quiero entenderme como parte de un océano infinito que tendrá días de calma, días de furia, días en los que las olas choquen fuertemente con sus propias barreras y otros en los que se fundan casi imperceptiblemente con la orilla. Un océano que esconde mucho más de lo que aparenta y que está a merced del cielo y la tierra para su supervivencia. 

Quiero sentir cada lágrima, cada sonrisa, cada piel, cada palabra, cada mala noticia, cada buena, cada llamada, cada logro, cada decepción, en definitiva, cada momento. 

Vivimos como si fuera la primera oportunidad de tantas otras de experimentar de forma consciente el mundo. No hay que confundirse. Es la única. 

Por eso me planto. 
Por eso quiero sentir. 



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domingo, 26 de octubre de 2014

ME CASO CONMIGO



Hoy me caso conmigo. Me caso conmigo porque he comenzado a enamorarme de mí. Porque he decidido hacerme frente día a día y a quererme bien de forma infinita. 

Sí, has leído bien.
Me caso conmigo. 

Porque es imprescindible tomar conciencia de cuán importante puedo llegarme a ser, del bien que puedo hacerme y del mal que podría llegar a remediarme. Hoy me caso conmigo. Me alío con todas mis fuerzas para que me rescaten cuando haya perdido la confianza en mí. Me comprometo con mis fracasos a recordarles cuáles fueron mis éxitos antes de que estos llegaran. Me uno a mis virtudes para desequilibrar la balanza de mis defectos. Porque hoy he descubierto algo:

Me merezco.
Sí, así. 

Hoy ha despertado en mí aquel sano egoísmo que no hace más que recordarme que si no yo, quién y que si no ahora, cuándo. Aquel mínimo egocentrismo que me permite llegar a la conclusión de que necesito llenarme de motivos para prestarle alguno a los demás sin terminar viviendo de prestado. Porque soy lo que quiera llegar a ser y no el reflejo de lo que otros me permiten que sea. Soy yo, y dependiendo de quién me mire, soy en acto o en potencia. Aunque, si os soy sincera, siempre estoy en medio de las dos. 

Por eso, me caso conmigo.
Porque cuando no me quede nadie, me quedaré yo.
Por eso, me debo a mí. 

Y es que me debo unas disculpas y media reconciliación. Han sido muchas las batallas, demasiadas las piedras que me he puesto en el camino y suficientes también las que he dejado sobre mi tejado. Ya está bien. Ya está bien de convertirme en mi peor enemiga, de dudar de mis posibilidades y de cuestionar todos mis triunfos. Ya está bien. Ya está bien de silenciar los “porque yo lo valgo”, de cavar pozos para disimular mis vergüenzas o de ir regalando altavoces a todos mis errores. 

Ya he aprendido. 

A decir basta, a gritarme “amiga, hasta aquí hemos llegado” y a susurrarme un “quieres casarte conmigo”. Porque este matrimonio, efectivamente, va a ser de dos. El de mí conmigo. Así que prepárate bien porque este es de aquellos de, efectivamente, hasta que la muerte nos separe. 

Cúbrete bien que vengo explosiva, subida en los pies que me han llevado por tan buenos momentos, cargada con una mochila repleta de soluciones escritas a base de experiencias, enamorada de mí y dispuesta a enamorarme de quien se comprometa con lo mismo y, sobre todo, segura. De la decisión que he tomado. 

Y esto, como todo, nos va a suponer un esfuerzo, una lucha constante. Entre la parte que quiere terminar conmigo y la que quiere acabar con ella. Una batalla, sin embargo, ganada. Porque ya he aprendido. A quererme intensamente y  a cuidarme bien. Y es que soy, en realidad, lo mejor que ha podido salir de mí. Y, con ello, vamos a convertir nuestro paso por la vida en una experiencia extraordinaria. 

Así que sí, por supuesto… 

Sí, quiero. 

Fdo: Noemí Carnicero Sans.


 

martes, 7 de octubre de 2014

NOEMÍ CARNICERO SANS



17 de noviembre de 1990, Lleida. Autora de este blog (lasubastademivida) y escritora freelance en Yaestáescrito.com, un proyecto convertido en realidad desde que su pasión se transformó en trabajo. Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona con formación universitaria complementaria en el ámbito de la Comunicación, la Publicidad y el Periodismo. Experiencia en marketing 2.0, marca personal y reputación online. De vez en cuando, ofrece charlas en Universidades acerca de su experiencia en estos ámbitos.


Hola Noemi. ¿Por qué con la cantidad de blogs que hay decidiste abrir uno?  
Me decidí a finales del 2012 cuando me di cuenta de que aquello que escribía provocaba reacciones en los demás. Parecía que, a través de la lectura de mis textos, mis allegados dejaban fluir sus emociones. No se quedaban indiferentes ante mis escritos y eso despertó mi conciencia acerca de lo escondido que tenía mi hobby. Fue entonces cuando decidí que tenía que llevar a cabo alguna estrategia para dar a conocer este tipo de textos a través de alguna plataforma. Comencé a familiarizarme con blogger y a pensar en qué quería diferenciarme yo. En este caso, no sólo fue la temática –que por entonces la psicología positiva no estaba tan en auge- sino también el estilo de escritura. Se trata de textos que conectan directamente con el lector por el modo en el que están escritos. Los mensajes, para que lleguen a calar en lo más hondo, los escribo directamente para que cada persona que se encuentra detrás de la pantalla del ordenador pueda verse reflejado, de algún modo, en cada uno de ellos.  

¿Cuánto tardas en escribir un texto?  
Por lo general y para una publicación en el blog suelo tardar, aproximadamente, hora y media. Lo más complicado es estar conforme con el primer párrafo. Es siempre el que más se resiste y el que, por supuesto, debe valer el blanco del papel. Sin embargo, una vez superado el primer paso, el resto de párrafos suelen fluir con facilidad.   

He leído varios artículos tuyos y son realmente buenos e inspiradores; por lo que llego a la conclusión que cuando los escribiste estabas inspirada. ¿Cómo logras esos estados de inspiración diarios? ¿Qué te inspira? ¿De dónde surgen esas ideas, esos versos, esas palabras,...? Gracias!
Contrariamente a lo que la gente suele pensar, la inspiración raras veces acude a uno con la intención de ayudar a escribir una obra maestra. La inspiración, la mayoría de las veces, no aparece por arte de magia; por el contrario, la inspiración, se invoca. Es como aquello de que “el comer y el rascar, todo es empezar”. Lo mismo podría aplicarse a todo proceso creativo. Es el potencial el que en algunas ocasiones se percibe más o menos transparente. Cuando nuestro estado de ánimo acompaña al texto que queremos escribir es más fácil conectar con nosotros mismos y, por lo tanto, que las palabras fluyan desde nosotros con mayor facilidad. No obstante, cuando uno no está inspirado pero “tiene que” escribir, no hay más remedio que ponerse delante del papel, comenzar y tener paciencia.
En relación al resto de tus preguntas... Uf. Me inspiran tantas cosas. Soy una persona muy, muy, muy sentimental y las emociones viajan conmigo a flor de piel. Por eso, es fácil que cualquier tema (sobre la actualidad, periódicos, televisión, libros, películas...) me conmueva de algún modo y que, por lo tanto, tenga algún tipo de opinión, posición o sensación al respecto. Lo difícil es que se me acaben los temas. ^^   

Desde que te sigo (hace un año) he visto que han ido sucediéndote muchas cosas. ¿Qué es lo mas emocionante que te ha pasado con el blog? ¿Y lo peor?
Lo más emocionante ha sido poder convertir mi pasión en mi profesión. Gracias al reconocimiento del blog y a los éxitos conseguidos con él (el número de visitas, la viralidad de sus contenidos, la incorporación en la sección de Participación “Tengo un blog” de La Vanguardia...) he podido crear Yaestáescrito, el negocio a través del que tengo el placer de escribir para los demás. Otra cara emocionante de lasubastademivida es que la gente haya leído los textos de este blog y me identifiquen con él sin ni siquiera conocerme. Lleida es pequeño, pero no sabía que tanto! La verdad es que hace mucha ilusión cuando todo el esfuerzo invertido en algo que te apasiona consigue tocar las emociones de, incluso, aquellos a quienes desconoces.
Lo peor, por llamarlo de algún modo, han sido los momentos de estrés. Tras el éxito de ambos proyectos y las horas invertidas en cada uno de ellos, ha habido algún momento en que he tenido que recordarme a mí misma que no tenía el poder de añadirle horas al día. A veces una pasión te entusiasma tanto que consigue levantarte los pies del suelo para que sueñes sin dormir. Pero claro... de momento me parece que no hay medicina aún que consiga reemplazar las ventajas de dormir 8h al día. ;) A veces hay que saber aflojar porque además, cuando uno se relaja, ve las cosas con perspectiva y consigue funcionar (personal, profesional y creativamente hablando) mucho mejor.  

¿Cuándo comenzaste a escribir y por qué?  
Comencé a escribir con 14 años cuando mi fanatismo por Harry Potter llegó a un nivel que ya no me permitía conformarme con los libros publicados de la saga. Necesitaba más. Por eso, y ante la impaciencia que me ha acompañado durante muchos años, comencé a escribir yo la continuación de cada uno de los libros. Y es que como no podía esperar a que saliera oficialmente la continuación de la historia, decidí inventármela yo. Estas historias empecé a compartirlas en foros de Harry Potter y cuando vi el gran recibimiento que mis historias tenían, fue cuando me animé a continuar escribiendo otro tipo de historias. Esta vez, con mis propios personajes. Fueron pasando los años y pasé por distintos estilos hasta que, por fin, encontré el mío.
Respondiendo a tu “por qué” supongo que no tengo un único motivo por el que comencé y continúo escribiendo. Lo vivo todo muy intensamente y cuando lo plasmo sobre un papel puedo esbozar esa realidad vivida o, incluso, imaginada, tan intensamente como quiera. Me encanta exagerar lo que siento, que las palabras tomen tanta fuerza y estén tan cargadas de emoción que sea imposible leerlas sin que a uno se le revuelva algo por dentro. Escribir es el hobby con el que se ha comprometido mi imaginación. Es una vía de escape, un modo de vaciar mi cabeza y una forma, al mismo tiempo, de conectar conmigo misma. Para mí, escribir, es moldear la realidad a mi antojo.       

Hola Noemí. Me encanta tu forma de escribir y me pregunto si cuando lo haces, dejas ver partes de ti misma y si eres consciente de ello. Es decir: ¿cuando escribes, escribes sobre ti misma?
Por supuesto. Hace años leí una frase (de la que desconozco el autor) que decía “escribir significa mostrarse en exceso”. Y así lo siento cada vez que lo hago. Sin embargo, gano más que lo que pierdo haciéndolo. Es, por lo tanto, un placer para mí poder mostrarme tal y como soy a través de una de mis mayores pasiones y, encima, que la gente lo reciba con tantas ganas.

¿Has escrito algún libro?
Sí. Escribí uno cuando tenía 16 años que me trajo muchos dolores de cabeza. Era la primera vez que me dignaba a escribir algo relativamente largo y... no me esperaba yo que fuera tan difícil! Fue todo un aprendizaje. El segundo llegó hace un año, y el tercero está en camino. Ninguno de ellos está publicado y, de momento, no tengo la intención de intentarlo con ninguno de los tres. Quizás, más adelante, pueda dar alguna sorpresita.  

Hola. Te descubrí gracias al texto Aeropuerto Emocional. Vivo en el extranjero y un amigo me envió este texto. Cuando entré en tu blog me sorprendió la cantidad de visitas que tenías. ¿Cómo lo has conseguido?
Con muuuuuuuuuucha constancia. No hay fórmulas mágicas y, en el caso de haberla, la única que yo conozco es la de: constancia+trabajo+ilusión. Publico –ahora menos, puesto que Yaestáescrito absorve muchas de las horas que antes dedicaba al blog- casi semanalmente. Eso implica preparse un tema, buscar personajes y contactar con ellos para entrevistas, buscar participaciones y preparar las publicaciones en cuanto a formato, diseño, así como la posterior difusión en las redes sociales. El modo de acertar es dar con el tema clave + la gente clave + el momento clave. Pero para encontrar la “clave” en cada uno de estos aspectos, hay que invertir sólo una cosa: tiempo.   

¿Ganas dinero con el blog?
No. Nunca he ganado un céntimo con el blog. Sin embargo, siempre me lo he tomado como un trabajo. La idea era crearlo para mantenerlo en el tiempo y que terminara formando parte de mi historia. Nunca fue un capricho y, tras dos años de andadura, estoy muy contenta con aquella decisión. A día de hoy forma parte de uno de mis mayores logros (puesto que ha dado paso a Yaestáescrito) reflejados en el CV.    

Hola Noemi. He visto que después del blog creaste Ya está escrito y te dedicas a escribir como profesión. ¿Vives de escribir? ¿Te dedicas a algo más?
Sí, me dedico profesionalmente a escribir para los demás. Compagino este trabajo con otros proyectos que progresivamente van saliendo a raíz de la buena acogida de Yaestáescrito. Mi experiencia y formación están enlazadas a la psicología, comunicación, periodismo y publicidad. Por eso, abarco un gran abanico de campos que, en realidad, están muy relacionados entre sí. A veces tengo la suerte de hacerlos coincidir todos y exponerlos en algunas de las charlas que tengo la ocasión de dar en alguna Universidad. 
  
¿Cuáles son tus hobbys?  
Además del que resulta obvio... Leer me apasiona. Es increíble poder aprovechar la capacidad que todos tenemos de, a través de la imaginación, transformar lo que leemos en visiones mentales. Es increíble poder vivir otras vidas, sentir lo que sienten los personajes, conocer pensamientos ajenos y aprender mediante la experiencia de los demás. Además, me encanta el cine (aunque últimamente reconozco que no sé qué me pasa que no termino de ver el final de ninguna. Me quedo sopa) y, a poder ser y últimamente, las de terror. Me encanta pasar las horas entre serie y serie, entre monólogos de Dani Rovira, David Guapo o Goyo Jiménez. Me encanta socializarme (he intentado frenar mis ansias y convertirme en una persona más introvertida pero parece ser que hay cosas que no se pueden cambiar, y es mejor dejarlas así), viajar por cualquier lugar del mundo, escuchar música alegre, bailar a mi manera (a veces parece hasta que sepa algo de salsa), estar con la familia, comer, dormir, buscar conferencias en Youtube y aprender de ellas... Más que hobbys, son actividades imprescindibles para funcionar con normalidad.

Algo que odies.
La falsedad en cualquiera de sus vertientes. Odio a la gente falsa, las críticas no constructivas, que las personas vivan la vida de los demás. Odio el conformismo desmesurado. Odio la copia, la falta de originalidad, la envidia, la mediocridad, la hipocresía y, en definitiva, cualquier mosca cojonera que se acerque para molestar sin ningún fin. O, aún peor, haciéndote creer que no tienen ningún fin. Odio al aburrimiento, despedirme de personas importantes en mi vida, odio (aunque empiezo a soportarla) la incertidumbre, odio los extremos, la política, el fanatismo y cualquier ideal exagerado que nos aleje de lo realmente importante de la vida. Odio odiar, y como no estoy familiarizada con esta emoción, en realidad no odio, sino que detesto.   

¿Qué más te gustaría conseguir? ¿Cuáles son tus próximos objetivos?

Tengo tantos objetivos anotados en mi libreta que no sé yo si tendré vidas suficientes para conseguirlos. Tengo la esperanza de que algún gato me regale alguna de las que le sobre. ;)


Gracias a todos aquellos que habéis enviado vuestras preguntas a través de ask.fm y habéis mostrado vuestro interés por alguna faceta de toda esta historia. Ha sido un placer compartir, por primera vez, esta parte tan personal con todos vosotros y, sobre todo, haberlo hecho en lasubasta.

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