martes, 16 de diciembre de 2014

MIGUEL ANGEL REVILLA

"Ahora tal vez no somos del todo conscientes de lo que estamos perdiendo cada vez que un joven abandona España, las consecuencias las vamos a ver en el futuro."



Miguel Ángel Revilla, economista y político centrista español nacido en Salceda, Cantabria. Uno de los políticos mejor valorados según las encuestas. Séptimo Presidente de la comunidad autónoma de Cantabria y actual secretario general del Partido Regionalista Cantabria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Banca y Bolsa por la Universidad del País Vasco. Además, es director de banco en excedencia y profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Cantabria. Miguel Ángel Revilla representa uno de los políticos más mediáticos de nuestro panorama actual. Para algunos, un político íntegro, leal y cercano. Para otros, un traidor y oportunista.  No obstante, si en algo están de acuerdo todos, es que se trata de un hombre enamorado y obsesionado de y por su tierra.  

 

Hola Miguel Ángel. En primer lugar, muchas gracias por sacar unos cuantos minutos de tu ajetreada agenda para compartir con nosotros un pedacito de tu experiencia. Es un placer tenerte aquí con nosotros. Comencemos, entonces, por el principio… 

-¿Por qué decidiste dedicarte a la política?
Mis inicios en la política estuvieron motivados por la exclusión de Cantabria del mapa preautonómico que comenzó a diseñarse a la muerte de Franco. La defensa de la autonomía fue mi primera motivación, primero a través de la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC), fundada en 1976, y posteriormente mediante el Partido Regionalista de Cantabria, creado en 1978 para concurrir a las elecciones municipales del año siguiente y luchar por la autonomía desde los ayuntamientos.

-¿Fue por vocación o porque los acontecimientos fueron empujándote a tomar ese camino?
Yo soy un político vocacional y sin duda fue la vocación la que me motivó, aunque los acontecimientos también influyeron. En aquel momento yo era director del Banco Atlántico en Torrelavega y disfrutaba de una vida bastante acomodada, pero lo abandoné para luchar por mis ideas y, sobre todo, por Cantabria.

-¿Qué ha sido lo más duro, para ti, de participar en política? 
Los momentos más duros que me ha tocado vivir en política han tenido que ver siempre con el terrorismo. Es terrible ver de cerca a una familia que ha perdido a un ser querido por un asesinato bárbaro y sin sentido y, por desgracia, en España hemos sufrido mucho por esa causa.

-¿Has tenido que sacrificar algún aspecto de tu vida personal en beneficio de la profesional?
He sacrificado una vida acomodada, como te apuntaba hace un momento, pero no me arrepiento. Todo lo contrario, lo volvería a hacer. Cuando he tenido responsabilidades de gobierno, he vivido momentos inolvidables solucionando problemas cotidianos y ver en esos momentos las caras de satisfacción de la gente es la mejor recompensa. Ahora que estoy en la oposición, también me siento muy honrado por la oportunidad que tengo de denunciar tantas tropelías y atropellos que se están cometiendo en nuestro país.

-Hemos pasado de falta de información a sobreinformación en muy poco tiempo. Los ciudadanos han conocido, en la mayoría de los casos, qué sucedía tras los partidos que aplaudían. La fe de la gente, hoy en día, ya no es lo que era. ¿Es posible que volvamos, alguna vez, a recuperar esa confianza?
Tenemos que recuperarla, ése es el gran reto que tenemos que afrontar los políticos. Es necesaria una regeneración democrática en los partidos y en las instituciones para demostrar a los ciudadanos que la inmensa mayoría de los políticos somos gente honrada y volcada en la defensa de los intereses comunes. 

-Mucha gente, en tus palabras, encuentra un remanso de claridad. Hablas para que te entiendan y te atreves a decir lo que muchos piensan y, sobre todo, tantos callan. ¿Qué otros factores crees que han ayudado a que tanta gente te tenga como referente?
No sabría decirte, de hecho siempre me he preguntado qué ve la gente en mí y por qué me aprecia tanto. Yo me siento una persona muy normal y todavía me llama la atención despertar tanto interés en la gente. Creo que es porque hablo claro y me entienden, a diferencia de lo que ocurre con la inmensa mayoría de los políticos en nuestro país. 

-Se ha comentado que todo lo que ganas con tus intervenciones televisivas lo destinas a una causa social. Cuéntanos cuál es y por qué tomaste esta decisión. 
Yo nunca he cobrado por aparecer en un programa de televisión, pero es cierto que las productoras que los realizan ofrecen compensaciones económicas que, en mi caso, he destinado a organizaciones sociales como la Cocina Económica de Santander y la Fundación Asilo San José de Torrelavega. Creo que es la mejor forma de emplear ese dinero.

-Hay quien juega con la frase hecha de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Sin embargo, en algo habremos mejorado. De hecho, tu próximo libro se titula “Este país merece la pena”.  Por lo tanto, aún con la situación actual, ¿en qué crees que hemos mejorado? ¿Se puede hacer alguna lectura positiva de todo esto que está pasando?  
Incluso de las peores situaciones, siempre se pueden sacar lecciones positivas. Esta crisis ha puesto en valor por ejemplo la enorme solidaridad que existe en nuestro país, con gente que de forma totalmente desinteresada está dispuesta a ayudar a aquel que más lo necesita. En mi libro y en el programa de televisión que he tenido la oportunidad de realizar para Tele5, hay ejemplos maravillosos de solidaridad.

-A los de nuestra generación nos llaman “la generación perdida”. ¿Crees, realmente, que estamos ya tan determinados por las circunstancias actuales que esta etiqueta nos va a hacer justicia de ahora en adelante?
La verdad es que lo tenéis difícil y, en gran medida, sois una generación perdida, porque los mejores se están marchando del país en busca de oportunidades y salidas laborales. Ahora tal vez no somos del todo conscientes de lo que estamos perdiendo cada vez que un joven abandona España, las consecuencias las vamos a ver en el futuro, por lo que creo que sí, que esa etiqueta va a perdurar en el tiempo.

-¿Qué aconsejarías a aquellos que han perdido toda esperanza?
Es difícil ofrecer consuelo a quien ha perdido la esperanza, pero yo soy una persona positiva y no suelo tirar la toalla. Quienes se sienten así deben pensar que esta crisis va a pasar, como han pasado todas, y que siempre es posible hacer las cosas de otro modo y mejorarlas. Tenemos que darnos una oportunidad entre todos para devolver a este país al lugar que nunca debió abandonar.


1 comentario:

  1. Siempre un gusto leer las palabras de Revilla.

    Nunca compartiré lo de "generación perdida", quizás es mi forma de resistirme. Valga la broma, generación de "perdidos" que no saben lo que quieren, quizás, pero no perdida.

    Estamos en una transición/crisis y nos toca estar en el punto de inflexión, parte igualmente necesaria para la evolución. Sin bisagra tampoco hay puerta. Somos perdida respecto a cómo funcionaban siempre las cosas, porque ese sistema está agotado, pero entonces es una buena pérdida.
    CAminamos hacia una nueva forma de plantearnos las relaciones laborales y as formas de emplearnos, lo que sin duda abre las puertas a un modelo que permite y necesita autoemplearse y, con ello, la oportunidad de trabajar para lo que uno sueña y para sí. Será complicado, pero estoy convencido de que seremos los padres de un nuevo modelo y grandes maestros. Eso es mucho ganar.

    Eres genial, Noe. Congrats!

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