miércoles, 25 de febrero de 2015

PATRICIA RAMIREZ, PSICÓLOGA DEPORTIVA

"Confundimos algunos valores y buscamos la felicidad en el lugar equivocado."



Patricia Ramírez, psicóloga deportiva y del ámbito de la Salud. Desde 1995 ha trabajado con deportistas de élite y en equipos de primera y segunda división de fútbol y baloncesto, motivo por el cual comenzó a alcanzar una gran presencia mediática. Colabora, además, en distintos medios de comunicación (Para todos La 2, El semanal, El País y Cope, entre otros), imparte ponencias y dedica parte de su tiempo, también, a la docencia y a la divulgación de la Psicología. "Entrénate para la vida" y "Autoayúdate" son sus dos últimos libros. Actualmente, está trabajando en un tercero: "Así lideras, así compites". 


-Hola Patricia. ¿Por qué decidiste dedicarte a la Psicología?
Con 15 años tenía una profesora de filosofía que me encandilaba. Empecé a meterme de lleno en la materia, de ahí comencé a leer a Freud y fue, entonces, cuando decidí que sólo quería ser psicóloga. Terminé Psicología y aunque ya no le tengo el mismo amor a Freud, sigo amando la Psicología. 

-¿Por qué decidiste especializarte en el ámbito deportivo?
No fue una decisión mía. Yo estoy especializada en Psicología Clínica y de la Salud. Sin embargo, cuando comencé a trabajar con dos médicos del ámbito deportivo empezaron a enviarme deportistas con alteraciones del pensamientos con el objetivo de manejar la presión, la ansiedad, aprender a gestionar y racionalizar los pensamientos… A raíz de eso, tuve éxito con gente del mundo del atletismo, y me fui metiendo en el mundo del deporte. Y ahí me he quedado, compaginándolo con Psicología de la Salud. 

-Como psicóloga deportiva, ¿cuál ha sido tu reto más difícil? ¿Y el más gratificante?
Recuerdo con mucho cariño, en mis inicios, a Paquillo Fernández, el corredor de marcha. Pero cada triunfo o fracaso de mis deportistas y de los equipos –que también son los míos- los he vivido de forma muy emotiva, así que no puedo elegir a nada, ni a nadie. 

-¿Cuál de los éxitos conseguidos hasta ahora te ha supuesto un mayor esfuerzo?
Todos, porque me involucro mucho en mi trabajo. Pero como ese esfuerzo lleva el placer y la pasión por lo que hago, no tengo la sensación de acusar el esfuerzo. A mí me gusta tener mucha carga de trabajo, y me involucro personal y emocionalmente con cada uno de mis deportistas. Por lo tanto, es un esfuerzo deseado. 

-¿En qué situaciones un deportista o un equipo puede necesitar un psicólogo? ¿Por qué?
Para mí, un deportista necesita siempre un psicólogo. El psicólogo tiene que trabajar de manera multidisciplinar con los otros miembros del cuerpo técnico, ya sea un deporte individual o de equipo. El psicólogo trabaja las variables psicológicas que afectan al rendimiento en el deporte. La actitud, la mentalidad, la confianza están siempre presentes en entrenamientos de competición así que para mí, la figura del psicólogo, tendría que ser tan común como lo es la presencia de un entrenador o preparador físico.    
- Las técnicas que usas con un deportista, ¿pueden también aplicarse al resto de tus pacientes clínicos? Es decir, ¿pueden aplicarse algunas de esas estrategias a la psicología de la salud?
Las herramientas son las mismas, lo que cambian son las situaciones. Podemos usar las mismas herramientas para manejar los pensamientos, para trabajar la confianza y la seguridad de un paciente con un deportista. La presión que un deportista puede tener ante una gran competición puede ser parecida a la que uno puede tener ante la entrevista de trabajo de su vida.   

-¿Qué hay en común entre entrenarse en un deporte y entrenarse para la vida?
Creo que lo que todos buscamos es tener el máximo rendimiento, disfrutar de las cosas que hacemos y que estas fluyan, ser brillantes en aquella profesión a la que nos queremos dedicar, no pasar con pena ni gloria, sino ser los protagonistas de nuestra vida, y no ver lo que ocurre en ella desde la grada. Para mí, los valores con los que trabajas en el deporte, son valores para la vida y viceversa.  

-¿Cuál es el motivo más frecuente de consulta en tu centro de psicología de la salud? ¿Por qué crees que es así?
En lo que se refiere a la parte de Psicología de la Salud, es aquello que yo elijo. Me encanta la ansiedad en todas sus vertientes: la generalizada, las fobias, los obsesivos compulsivos… Creo que hay muchísima ansiedad en la sociedad porque llevamos un nivel de vida frenético. Confundimos algunos valores y buscamos la felicidad en el lugar equivocado, y es entonces cuando lo pasamos mal. También me gustan mucho los temas de pareja. Todo lo demás, suelo derivarlo. 

-¿Algo que, como sociedad, estemos haciendo bien? ¿Y algo en lo que, consideres, estemos fracasando?
Algo que estemos haciendo bien… no lo sé, porque no soy socióloga. Pero me siento orgullosa de las buenas personas, del altruismo, y de la gente que se involucra en ayudar a los demás creando sinergias y cadenas de favores para que todo funcione. Por otra parte, creo que estamos fracasando en honestidad, uno de los valores más bonitos, con tanto político corrupto, metiendo mano en tanto sitio.   

-Si pudieras cambiar algo de esta sociedad, ¿qué sería?
No lo sé, pero crearía una fábrica de benevolencia. Un intercambio de las cosas que no suman o de las que restan, para que la gente interpretara mejor y eligiera mejor sus batallas, porque al final no todo es tan importante como parece. 

-Por último, ¿cuál es tu próximo reto?
Involucrarme de lleno, tal y como estoy ahora, en “Así lideras, así compites”. Desear que sea un éxito porque es un libro que tenía muchas ganas de escribir. Mucha gente tiene ganas de hacer las cosas bien, me consultaban por correo electrónico acerca de cómo motivar, cómo mejorar la autoestima o cómo ayudar. Espero que, esta, sea una buena herramienta para todas aquellas personas que lideran y que forman personas. 


Síguela en: 
http://www.patriciaramirezloeffler.com 

martes, 24 de febrero de 2015

POR SI MAÑANA ME MUERO

Hoy quiero vivir, por si mañana me muero.

Y exprimir cada segundo en cada beso, perdiendo el sentido las agujas del reloj y volviéndose locos los minutos de mis días. Quiero ahogarme en los abrazos que me dejen sin aliento y, por supuesto, en los vasos en los que me apetezca despedirme de todas mis penas. Y decirles adiós, una por una, invitándolas a una caña, a una copa o a un “volved por donde habéis venido, guapas”.

Me apetece borrarle el futuro al calendario y que lo único que cuente aquí, hoy, sea yo. Quiero ser mi pasado, mi presente y mi futuro, y advertirle a la agenda que entre todas mis tareas, mi nombre, es prioridad.

Porque hoy quiero vivir, por si mañana me muero.

Quiero empaparme de cada palabra que se cruce en mis silencios, beberme la vida en los ojos de alguien y ruborizarme por la sonrisa del que consiga dejarme sin palabras. Quiero construir un puente entre mis lágrimas y el brillo que perdí. Secar el rastro de las primeras para recuperar la luz que, a fuerza de insistirle al interruptor, terminó por fundirse.

Por eso quiero el futuro en mi presente, por si mañana me muero.

Porque no.

No quiero rellenar mis libretas con listas de vida, ni meter en cursiva entre las páginas de mi agenda mucho más de lo que sé que puedo cumplir. No quiero que los objetivos me acaricien las mejillas, ni que las metas se vuelvan tan atrevidas que se metan en mi cama por las noches. No quiero que todo lo que tengo que hacer mañana sea lo último en lo que piense al acostarme y, muchísimo menos, acostumbrarme a llamarle sueño a algo que consigue quitármelo por las noches.

Porque hoy quiero vivir, por si mañana me muero.  

Y quiero darle un abrazo a la vida de la que me olvidé. Tirarme en paracaídas a la piscina a la que ya le pondré yo el agua. Reordenar las palabras de mi diccionario y colocar un espabila en primer lugar, y un disfruta en el último. Y que todas las palabras que quepan entre ambas sean aquellas que me inviten a exprimir con mis cinco sentidos todo aquello que pueda potencialmente estimularme el alma a lo largo de un día.

Que sí.

Que hoy quiero vivir, por si mañana me muero.


Quiero llenar los días de conversaciones que me enriquezcan más que el dinero que llevo en los bolsillos, de caricias que me den más calor que unos guantes de Armani y de besos que me dejen con mejor sabor en los labios que el mejor gran reserva de España. Porque quiero rodar mi propia película, intervenir en el guión y decidir quién se sienta a verla conmigo. 

Porque hemos intentado ser tan cuerdos, que nos hemos vuelto todos locos.  

Tenemos tantas ganas de vivir, que tan sólo nos hemos quedado con las ganas. Nos ha frenado el miedo a vivir la vida de verdad, a sentir el riesgo que supone experimentarla sin excusas, sin límites, y sin las instrucciones de ajenos que vengan a vendernos los pasos a seguir para una vida feliz.

Y se equivocan.



Porque mi mejor pista, paso o instrucción…  soy yo.


Fdo: Noemí Carnicero Sans.









domingo, 15 de febrero de 2015

DESNUDANDO EL ALMA






Ester Labrador Andrés / 27 años / Fraga / Contable  
Tema: Amor


 DESNUDANDO EL ALMA

Sin rumbo, he olvidado por completo mis sueños, mis inquietudes y también mis miedos. Me aferro a la idea de que era inmejorable, rozando la perfección. El recuerdo sabe a gloria, saboreo cada instante que irrumpe en mi memoria como si aún estuviéramos aquí. El viaje que un día decidimos hacer libremente, me ha traído mucha inconstancia y desequilibrio, alguna que otra decepción y escasas alegrías.

¿Por qué no desapareces?
Siempre me auto contesto con la misma sentencia, no quiero que desaparezcas de mi vida por nada del mundo.

Te busco y te persigo.
Me produce pánico pensar que un día no seas tú el motivo de mi sonrisa, que no seas tú la causa de mi escrito, que no seas tú la justificación, la razón, la motivación, el fundamento, que no seas tú…

Dicen que el tiempo todo lo cura, que lo pone todo en su sitio, yo he ido y he venido infinitas veces y sigo aquí, con la misma sensación, parece que el tiempo se haya olvidado de llevarme consigo.

Después de tantos abriles, en el corazón llevo grabado tu nombre, confío en el destino, no sé si serás tú o por el contrario esa predilección que tanto anhelo me llegará de la mano de cualquier semejante, o no llegara jamás.  Nada se crea de nada, todo tiene un principio y un porqué, todo lo que nos sucede está predestinado a existir,  esa esencia que hoy en día guardo con tanta ansia y solidez me acompañara para el resto de mis albas.

De cualquier modo, soy consciente que debo agradecerte tu aportación, sin tú mismo saberlo, has contribuido a que dentro de mi cabeza haya una lista de,  esto sí y esto no, de aquello que a mi parecer para mi dúo es vital, básico y esencial. Gracias por tu alegría contagiosa, tu visible simpatía, y por el incuestionable amor y cariño que he percibido.

Es inútil oponerse al alma, me niego a reemplazarte, hoy o tú o nadie.

Ester
esterla.blogs.elle.es

lunes, 9 de febrero de 2015

MARIAN FRIAS, SEXÓLOGA



"En el sexo, lo normal... es que no hay norma."



Marián Frías. Psicóloga, sexóloga y coach. Profesora en formación especializada en el ámbito de la sexualidad y en Inteligencia Emocional. La presentadora del programa de televisión "Hablar de sexo con papá y mamá" de Antena3 ha sido también conductora del exitoso programa de Cuatro "Sex Academy". Ha colaborado en otras cadenas y programas como experta psicóloga y sexóloga: "Gente que cuenta" (Cadena 10), "Las Mañanas de Cuatro", "La Noria" (Telecinco), "Te damos la tarde" (13TV) y "De buena Ley" (Telecinco). En la actualidad, aparece de forma regular en Cadena Ser y publica en la famosa página En Femenino. "Casados a primera vista" (Antena3), es uno de sus siguientes proyectos profesionales.


Hola Marián. Cuéntanos: ¿por qué decidiste adentrarte en el territorio de la sexualidad?
Siempre me han llamado la atención las relaciones y, en concreto, las de pareja. Inevitablemente, la parte sexual es uno de los pilares básicos de estas. Yo estaba estudiando Psicología cuando Carlos de la Cruz vino a darnos una charla. Carlos es orientador de juventud del Ayuntamiento de Leganés y lleva toda la parte de asesoría y sexualidad. Me enamoró cómo veía la vida, así que hice las prácticas de la carrera allí, aprendiendo de adolescentes que venían con dudas y consultas. Luego comencé el máster de sexología en el que él participaba como profesor.  

¿Y qué sucedió a continuación?
Que descubrí otro concepto del sexo. Lo que normalmente nos llega en relación a este tiene más que ver con una parte de la sexualidad: la erótica, aquello que hacemos con los deseos y los cuerpos. Pero la sexualidad es mucho más amplia. Persona-personalidad, sexo-sexualidad. La sexualidad a una persona la identifica tanto como su propia personalidad.  

¿Cuál es el descubrimiento que más te ha llamado la atención al adentrarte en ese mundo?
Rompes patrones absolutos. Te empiezas a cuestionar preguntas para las que, normalmente, no tienes espacio para hacerlo. Te das cuenta de que al final, en el sexo, lo normal es que no hay norma. Sin embargo, socialmente hay un concepto sobre qué es “lo normal” y, de algún modo, sentimos tanta necesidad de encajar en ello que nos vamos metiendo dentro de ese concepto. Pero luego, en el discurso íntimo, cuando estás en las sesiones de parejas o individualmente con las personas, la gente te da el privilegio de contarte sus intimidades. Y allí descubres que lo normal, como decíamos, es que no hay norma. Y es entonces cuando tienen que darse cuenta de que son perfectos tal y como son. Y que partiendo de esa base, tendrán que modificar cosas no porque tengan que hacerlo, sino para ser más felices, porque quizás ese cambio les acerque a estar algo mejor.    
  
¿Cuál es el motivo más frecuente de consulta?
Normalmente la mayoría de las parejas acuden por problemas de comunicación. Y, muchas veces, te das cuenta de que tras esos problemas, también hay problemas sexuales. O al revés. No necesariamente tiene por qué ir unido: hay parejas que a nivel sexual funcionan fenomenal y sin embargo, en su vida íntima y cotidiana, no son capaces de comunicar lo que necesitan. Luego hay parejas que funcionan fatal sexualmente y no acuden a consulta, o acuden cuando las cosas ya están muy mal. Sin embargo, también hay parejas que acuden simplemente porque quieren mejorar. Parejas que están entrando en una rutina y les apetece descubrirse a otro nivel. ¡Eso, también es genial!    

¿Puede que el sexo sea causa y consecuencia de los problemas por los que acuden?
Sí. Normalmente todo es causa y consecuencia. A lo mejor algo empieza como causa y luego se incrementa y se genera una consecuencia. Tendemos a pensar a nivel newtoniano (causa-efecto) y realmente no es así. Es el conjunto de los elementos. Somos un sistema con muchas más conexiones y todo, en el fondo, influye en todo.  

¿Está el mundo del sexo lleno de falsos mitos?
No creo que sólo en el sexo. Pero indudablemente existen muchos mitos entorno a lo sexual. Cuando a lo mejor vienen desde el mito de que el placer es igual al orgasmo. Y cuando empiezan a darse cuenta de que el placer es más que eso, entonces se amplían muchísimo las posibilidades. Otro falso mito: el del orgasmo vaginal y el orgasmo clitoriano. Hay mujeres que vienen porque no tiene orgasmos, porque tienen dificultades para tenerlos, o porque dicen que los tienen con sexo oral, con masturbación, con frotamiento, con juguetes y, sin embargo, no los consiguen durante la penetración. Lo viven con muchísima angustia, como si de alguna forma no fueran mujeres completas por no tener lo que llaman orgasmo “vaginal”. Sin embargo, cuando les explicas que lo que vemos habitualmente en el clítoris es la punta del glande de este, pero que es una terminación nerviosa llena de raíces y que cuando se produce el orgasmo “vaginal”, realmente, es un orgasmo que requiere de la intervención más o menos directa del clítoris, se relajan. Además, esa parte interna del clítoris tiene que ver, incluso, con el punto G. Es decir, al final, no estamos tan partidas. El problema es que los hombres y las mujeres cuando se informan de sexo es o entre amigos, o viendo porno. Y el porno, por ejemplo, es ciencia ficción. 

¿Porno sí o porno no?
Porno sí sabiendo para qué. Si miramos el porno como una escuela sexual, no. Y si es para excitarse, debemos usarlo como UNA de las formas para excitarse. Si yo sólo me excito con el porno, al final acaba siendo un elemento externo que me empieza a limitar.  

¿Están dispuestos por igual, ambos miembros de la pareja, a acudir a terapia?
Indudablemente hay muchas chicas que son las que tiran de la pareja. En muchas ocasiones es la chica la que detecta el problema y quiere acudir, pero en muchísimas ocasiones también son los chicos. Sobre todo cuando tiene que ver con lo que ellos consideran puramente sexual: “no tenemos relaciones sexuales”, o “tengo eyaculación precoz”, o “retardada”…  Muchos hombres, cuando la parte sexual falla, se tragan la vergüenza, el orgullo y dicen “venga, vamos”.

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de sexo de un modo más explícito y natural?
Porque hay muchas cosas que creemos que no son normales y que, por lo tanto, no compartimos por miedo a que nos juzguen. Sin embargo, como decía, la norma es que no hay norma. Creemos que estamos muy informados, pero la información que tenemos es muy reducida y, eso, nos limita. Y como es tan complicado sentirnos identificados con ese patrón tan reducido de información, comienzan los problemas. Problematizamos el sexo y este deja de tener su sentido de conexión y de placer. Perdemos la esencia del disfrute que, al final, es estar en el presente y el apreciar esos cambios de sensaciones corporales: desde un cosquilleo, hasta un orgasmo.     

¿Cuán importante es el sexo en una pareja?
Para mí una pareja se constituye por 3 pilares básicos: la intimidad, el compromiso y la pasión. Se trata de un triángulo en constante movimiento. Si una pareja tiene dificultades a nivel sexual, ese pilar comienza a soportar el 90% del peso, arrastrando a los otros dos. Se olvidan de los momentos de intimidad, del compromiso y del para qué están juntos. 

¿El sexo se aprende?
Somos seres sexuados. Pero lo que a lo mejor podemos aprender es esa parte erótica de cómo dar y recibir placer, de cuáles son nuestras fantasías, de cómo conocernos más… Eso supone tiempo e intención. Si no pongo la intención en querer conocerme, el simple hecho de que pase el tiempo no va a hacer que me conozca. Uno tiene que ser responsable de su placer. El orgasmo, por ejemplo, no te lo genera tu pareja. El orgasmo, es una decisión.   

A veces la rutina se instala en la pareja. Cuando esto sucede, esos ratos de intimidad, ¿deben espontáneos o, por el contrario, deberían planificarse?  
Una creencia muy arraigada es que con el paso del tiempo siempre se instala la rutina. Esa creencia, que no es ni verdad ni mentira, acaba provocando que en la mayoría de las parejas acabe sucediendo. Pero no tiene por qué ser así. No necesariamente el tiempo tiene por qué conducirnos a ello, sino que puede llevarnos a un gran conocimiento de la otra persona. Sin embargo, cuando la rutina está presente, hay que también programarse las cosas importantes en la agenda. No deja de ser menos importante porque lo programemos, ¿o es que como nos lo planificamos pierde la magia? No, perdona. Como lo planifico, le estoy dando mayor importancia y valor.    

¿Qué opinas de 50 sombras de Grey y sucedáneos?
Yo los mando en terapia. Las novelas eróticas son deberes clave para hombres y mujeres. Han existido y existirán siempre, por suerte. Pero es muy interesante poder redescubrir la novela erótica y las fantasías. Aunque hay perfiles muy marcados (hombre dominador – mujer intelectual enamorada del poder) está bien que formen parte de las fantasías femeninas. Sacan a relucir una parte importante de la mujer: que no necesita sólo el príncipe azul, sino que también necesitan esa parte sexual y pasional.      

martes, 3 de febrero de 2015

ANDRES SUAREZ, CANTAUTOR


"Lo que canto, lo besé"




Andrés Suarez, 31 años, Ferrol (Galicia). Uno de los cantautores más famosos de nuestro panorama musical. Tras una extensa y continua formación, da el salto a Santiago de Compostela a sus dieciocho años y, posteriormente, se aventura a conquistar un sueño en Madrid. A día de hoy colecciona cinco discos a sus espaldas y un intenso recorrido por las mejores salas del país. De padre marinero y madre cantante, nos transmite parte de sus orígenes a través de cada letra consiguiendo, como pocos, remover el corazón de todo aquel que tiene la suerte de escucharle. Sobre todo, si es en vivo.



 ¿Cuándo entró la música en tu vida con la intención de enamorarte? 
Supongo que antes de ser. Escuchaba a mi madre cantar en la barriga. En casa siempre hubo instrumentos. No concibo otra realidad, lo digo completamente en serio: amo mi trabajo -que es mi pasión- más que a nada.

A los 14 años comenzaste a cantar en los bares. ¿Cómo sucedió?
Me enamoré y quise contarlo.

¿Te planteaste, en algún otro momento, dedicarte a cualquier otra cosa? ¿Asomaron las dudas alguna vez?
Nunca, jamás. He dudado alguna vez de mí, pero nunca de mi obra.

Y entonces, decidiste mudarte a Madrid. Y de cantar en el metro y en salas como el Liberta8, el Fonte y el Galileo, terminaste alzando la voz en el Palacio de Vistalegre, la Riviera o JoySlava. ¿Qué puente construiste por el camino para conseguirlo?
Supongo que seguir el consejo que me dio mi madre cuando me fui de casa: trabajar. No he hecho otra cosa, y no creo que haya más secreto. He sido ayudado en el camino, creo que es imposible sin ayuda, pero duermo tranquilo porque nadie me regaló nada. Me vine con una maleta y mi guitarra a cantar al metro, a los bares, y sigo siendo el mismo. Supongo que la gente entendió esa sinceridad y por eso se quedó. La verdad es que no sé por qué la gente se multiplicó, pero así fue. No me preocupa eso, sino dejar una buena obra. Mis canciones sonarán cuando yo no. Si lo que persigues es la fama o el éxito, todo está perdido. 

Cinco discos a tus espaldas siendo Moraima, el último de ellos, el más especial en tu carrera. Cuéntanos por qué.  
Primero, por ser un disco en directo. Llevo toda la vida cantando en locales, en directo, por eso no me gusta grabar discos en el estudio, mirando a una pared. Entiendo la música como un diálogo, como un mensaje en la mirada (el aplauso puede ser mentira, la mirada nunca) y, eso, es Moraima. Luego, los musicazos que grabaron conmigo: Alfonso Pérez y Peter Walsh en la producción. Creo algo allá arriba se alineó para que naciera este disco.  Siento algo distinto cuando lo escucho.

¿Qué tienen en común el Andrés Suárez de 14 años y el de 31? ¿Y qué ha cambiado? 
Como te he dicho, nada. Soy el mismo que sueña con cantar, con escribir canciones, con viajar… Es cierto que ahora viene más gente a verme a los conciertos, pero no entiendo qué ha de ser distinto en mí por ello. Me levanto cada día ilusionado con lo que viene y dando gracias por poder vivir de lo que amo. Creo que es una suerte que no todos pueden gritar. 

Ahora has firmado por Sony estando, por lo tanto, tu próximo disco en camino. ¿Qué quisieras que encontrásemos en él?
Fragmentos de mi vida. Eso es lo que hago, contar lo que fui. Me cuesta mucho escribir a lo ficticio, a lo que pudiera ser. Lo que canto lo besé, así que espero que estén de acuerdo con el momento vital del disco, nada más. Sinceramente creo que supera a todos los demás. 

Dicen que la vida da muchas vueltas. ¿Cuántas da la tuya, que eres el que vive de gira en gira de forma –casi- permanente? 
A veces pienso que demasiadas. No soy el mismo de ayer, imagínate el de hace un mes… Vivo en los hoteles, en los trenes, en los aviones... Es una locura genial. Estoy muy concentrado en estar vivo.

Hablas a menudo de las emociones que percibes en los gestos de quienes te escuchan en tus conciertos. ¿Qué significa el público para ti? 
Todo. Me quedo mirando fijamente para ver si están sintiendo. Pretendo que salgan distintos a como entraron, no paro hasta conseguirlo. Con la que está cayendo en este país es un gran esfuerzo pagar una entrada, hacer kilómetros para venir a verme… Trato de compensarlo con toda mi voz.

Qué inspira con mayor facilidad una letra: ¿el amor, o el desamor? 
Creo que en el desamor, la melancolía, el desengaño, las canciones circulan mejor. Tal vez sea un vehículo más cómodo para las palabras y lo difícil sea cantarle al optimismo, a la luz.

¿Hay algún vicio inconfesable, alguna manía disfrazada de musa o alguna peculiaridad que se cuele en el proceso creativo de todas tus canciones?
El mar.

En una entrevista confesabas que, si pudieras, firmarías por que la vida te mantuviera en el punto en el  que estás. Sin embargo, estoy segura de que una mente inquieta como la tuya busca siempre nuevos puertos a los que llegar. ¿Puedes contarnos alguno?   
Realmente firmo mi presente, es increíble la cantidad de cariño que recibo a diario, la gente llenando las salas de conciertos, comprando los discos en todos lados… ¿qué más se puede pedir? Evidentemente considero que estoy de ida, casi empezando, y que tengo todo por cumplir: cantar con Sabina, viajar más a Latinoamérica, descubrir nuevos acentos… Lo mejor está por llegar. Aquí lo espero.