FRASES NOEMI

Hoy, el sonido de tu risa, me ha hecho llorar.  
Y aunque ya no puedo hacerlo contigo 
Sigue siendo por ti.

Eres un trocito de mi pasado que nunca dejará de estar presente.

Y te das cuenta de que no estás para quedarte. Que el destino no está en tus manos y que lo único que depende de ti, es aquello que decides hacer con aquello que te queda: ahora. 

Y justo cuando me voy, 
nieva en tus pestañas. 

La única forma que tengo de quererte para siempre 
Es escribiendo sobre ti. 

A veces, todo lo que necesitamos, es abrazarnos a nosotros mismos. Exigirnos un poco menos; Querernos un poco más.

Las personas que merezcas irán acercándose a ti si eres capaz de mantener aquello que casi perdiste con las que se fueron.

"Verano" se convierte en una palabra sin sentido si no suena a olas, si no huele a crema y si no sabe a sal.  

Volver. 
Una palabra que resume la magia de una nueva etapa. 

A veces, hay momentos en la vida, en los que no hace falta escribir.

A veces, cualquier lugar es un buen momento.

Hoy, buenos días, no son. 
Sin embargo, a tu lado, se convierten.  

No te echo de menos a ti.
Echo de menos cómo era yo cuando estaba contigo.

Irse implica llegar.
Y si además una llegada sabe a bienvenida, el reloj deja de contar. Porque a partir de entonces, el tiempo, ya está en tus manos.

Atravesar el dolor no será fácil. 
Pero la recuperación valdrá la pena. 

El amor es para valientes. 
Y el desamor... También. 

Te odio porque me dueles. 
Me dueles porque te quiero. 

El resto de tu vida comienza donde termina tu infelicidad.

Sé valiente. 
No hipoteques tu felicidad a largo plazo por intermedios felices en la actualidad.

No eres un gato.
Vida... Sólo hay una. 

A veces pesa más lo que no pudo ser, que lo que fue.

Abrazarte. 
La mejor idea del día.

A veces somos nuestro propio semáforo y, sin embargo, no nos damos cuenta.

Antes de pintar algo en la vida de alguien, pinta tú en la tuya.

Cuando nos acostumbramos a vivir deprisa no nos damos cuenta de que, en realidad, acabamos de renunciar a detenernos ante lo verdaderamente importante.

Y te pasas la vida entre un hola y un adiós. En ese estado intermedio en el que no acabas de entender si vienes o si vas, si te vas o si te quedas, si formas parte en presente o si tu presencia en ese lugar es un resquicio de pasado.

Quizás sea el momento de dejar caer lo que caduca, de dejar atrás lo que no nos hace felices, lo que no nos despierta una sonrisa sincera. Quizás sea el momento de renovarse, de aceptar que hay instantes, relaciones, situaciones o personas perecederas y que llegados al punto en que dejan de sumar en nuestras vidas, es el momento de restar también en las suyas.

Bríndame la oportunidad de estar contigo aun pudiendo estar en cualquier otra parte. La opción de escogerte a ti cada día de mi vida convencida de que hoy, tú, eres mi mejor plan.

Tenemos las marionetas.
El cuento, lo decidimos nosotros.

Y por esas mismas ganas de quedarme, decidí no marcharme nunca.

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