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    “La curiosidad mató al gato”.

    Cuántas veces habremos escuchado esta expresión y cuántas otras me habré cuestionado el por qué de ésta.

    La curiosidad, sumada a la prudencia, es el motor de nuestro avance como sociedad y, reduciendo la muestra, de nuestros progresos personales. La curiosidad marca la diferencia entre unos y otros: nace como instinto, viaja en la motivación y concluye en la satisfacción de un aprendizaje. Ella es la protagonista de la sociedad de la información donde, las tecnologías, nos permiten satisfacer ese deseo de conocimiento inmediato.

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  • La subasta de mi vida.

    Hoy me apetece subastar lo que siento. Y no para deshacerme de ello, sino para venderlo al mejor postor. Hoy decido que

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    Por fin.

    Por fin tengo un espacio donde poder dar rienda suelta a mis pensamientos de forma organizada e, incluso, entretenida.

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