•  Dolor.

    Por la incapacidad de sentir más de lo que necesitaría expresar. Dolor porque mi cuerpo no está preparado para experimentar una pérdida. Porque no nací para despedirme, sino para encontrarte. Para conocer a personas como tú en las que poder echar raíces. Para aprender a confiar y convencerme de que no estamos solos en este mundo. Y es que qué más me daba eso de que “nacemos y morimos solos”, si podía disfrutar de ti durante toda una vida.

    Cómo no voy a estar desesperada, si me he acostumbrado a una vida que ya no entiendo lejos de tu lado. Si necesitaría volver a nacer para ser otra persona y, así, no haber sido yo contigo. Tú, ti, contigo. Las palabras que más he usado después de haber aprendido a quererme a mí.

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